El estadounidense ha dejado al de Eibar en el banquillo en los dos primeros encuentros y optó por la verticalidad de Turrientes.
El nuevo dibujo de Pellegrino Matarazzo revitalizó a la Real Sociedad (2 victorias y 2 empates), pero ha desplazado a Jon Gorrotxategi a un segundo plano que pocos esperaban. El eibarrés, fijo durante buena parte del curso, asume el cambio con madurez.
Lejos de pecar de individualista, Jon asume la elección del entrenador e impulsa el buen momento colectivo del equipo txuri-urdin. “El equipo está ahora contento y con confianza. A ver si conseguimos seguir con la dinámica este fin de semana”, deslizó el mediocampista.
Este domingo, la Real tendrá un duelo crucial frente al Celta en Anoeta, donde espera seguir con la racha triunfal y soñar con una plaza europea.
El dilema servido en Anoeta
El giro en la medular blanquiazul llegó con Matarazzo. Turrientes tomó el relevo y respondió con una actuación completa, inteligente y dominante, incluso fuera de su rol natural. Ordenó, robó y conectó líneas con solvencia, alimentando un dilema que hoy en Zubieta se vive como bendición: dos talentos, un solo timón.
Lee también
El técnico de Nueva Jersey apostó por la continuidad y el plan volvió a salirle cara. Repitió once ante el Getafe y Turrientes respondió con otra actuación de peso, sosteniendo al equipo desde el balón y sin él.
Con Gorrotxategi asomando con fuerza, Matarazzo deberá decidir cómo encajar dos centrocampistas de jerarquía distinta pero complementaria. De momento, el pulso lo marca el ‘8’.
Crecer a la sombra de Zubimendi
La herencia de Zubimendi no pesa como losa en la cabeza de Gorrotxategi. A sus 23 años, el ex Mirandés asume las comparaciones con serenidad y mirada larga, consciente de que su crecimiento no admite atajos. “Me hubiera gustado mucho jugar con él en el equipo y aprender”, reconoció Jon.
La competencia con Turrientes resume el espíritu de Zubieta. Crecieron juntos, compiten sin ruido y se empujan hacia arriba desde la confianza mutua. Esa rivalidad sana eleva el nivel del equipo justo cuando el calendario aprieta, con la Copa y la Liga en el horizonte cercano.
¿Habrá doble pivote?
«Veremos…. Es una opción, claro que sí”, respondió Matarazzo ante la consulta sobre si existe la posibilidad de ver a Gorrotxa y Turrientes compartiendo la sala de máquinas ante el Celta. En ese sentido, el entrenador también mencionó la posibilidad de Pablo Marín, enviando el mensaje de que todos pueden pelear un lugar.





