El japonés lleva fuera desde el 18 de enero por una rotura de isquiotibiales y el club no quiere forzar su vuelta para garantizar que esté disponible en La Cartuja
Take Kubo vuelve a tocar balón. El extremo de la Real Sociedad lleva más de 2 meses fuera de los terrenos de juego tras la rotura de isquiotibiales sufrida el 18 de enero y aprovecha el parón de selecciones para avanzar en su recuperación junto al grupo. Matarazzo lo tiene como objetivo claro para el tramo final de temporada y el club ha optado por la prudencia: sin prisas, sin forzar y con un peto naranja bien visible en los entrenamientos para que ningún compañero, por accidente, reactive la lesión.
Esa precaución tiene nombre y fecha: la final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid en La Cartuja.
Más de dos meses fuera y la vuelta en el horizonte
El año no empezó bien para Kubo. Se había adaptado rápidamente a las exigencias de Matarazzo y estaba en ascenso en la banda derecha cuando la rotura muscular frenó ese proceso. Desde entonces, el japonés ha trabajado al margen del grupo en un proceso de recuperación que ahora entra en su fase final.
El peto naranja es la señal visible de que todavía no está al 100%. En los entrenamientos españoles, ese recurso es habitual para avisar al resto de jugadores de que hay un compañero en proceso de recuperación y que debe evitarse cualquier contacto que pueda provocar una recaída. Kubo lo lleva con ilusión y con la vista puesta en recuperar su sitio en el once.
Lee también
Por qué el club lo cuida tanto
La Real Sociedad sabe lo que tiene en Kubo cuando está a pleno rendimiento. Es diferencial. Su capacidad para desequilibrar en la banda derecha, su visión de juego y su llegada al área son cualidades que el equipo no puede reproducir con ningún otro jugador del plantel.
Frente al Atlético en La Cartuja, tenerle disponible puede marcar la diferencia entre ganar o perder un título. Por eso Matarazzo y el cuerpo técnico no tienen prisa. Prefieren que llegue tarde pero sano antes que forzar el regreso y arriesgar una recaída que lo dejaría fuera de la final.
La competencia que le espera en ataque
Mientras Kubo se recupera, la competencia en el ataque donostiarra ha crecido. Guedes se ha vuelto indiscutible. Oyarzabal es intocable. Brais Méndez ha ejercido de comodín en todas las posiciones ofensivas para cubrir las bajas. Y Barrenetxea, ya concentrado con la selección española, se va acomodando al esquema de Matarazzo.
Aun así, el técnico hace hueco en el once para cuando Kubo regrese. Porque a su mejor nivel, el japonés es el jugador más diferencial del ataque txuri-urdin. Y la final de Copa es demasiado importante para prescindir de él si hay alguna posibilidad de que llegue.





