De ser el mejor al más goleado: Álex Remiro tuvo un 2025 para el olvido en Anoeta. Su valor de mercado descendió considerablemente.
La portería se ha convertido en una herida abierta en la Real Sociedad y en uno de los retratos más fieles del curso. El desplome de Álex Remiro no es una anécdota: es un problema estructural que ha condicionado partidos y resultados. Los números de 2025 lo señalan sin rodeos.
El guardameta de Cascante pasó de sostener al equipo a sufrirlo. Ser el portero más goleado del año en Primera (55 encajados) no es solo una estadística cruel, es el reflejo de un equipo que ya no se protege. Cada balón que cruza el área parece una amenaza y eso pesa.
El contraste con el pasado reciente resulta casi abismal. Hace apenas un año, Remiro era sinónimo de fiabilidad: fue el guardameta de las cinco grandes ligas europeas que más veces dejó su portería a cero. En aquel año disputó 37 partidos y logró 19 porterías imbatidas.
El mercado lo sentencia
La caída del valor del futbolista de 30 años no responde solo al rendimiento individual, sino a una pérdida de crédito colectiva. Álex pasó de un pico de 25 millones de euros en 2022 a los actuales 14 millones. Un descenso brutal, a tono con el rendimiento de un equipo desorientado.
La fiabilidad que definía a Álex Remiro se evaporó en 2025. Apenas cinco porterías a cero en todo el año (cuatro en la 2024/25 y solo una en la actual) dibujan un retroceso difícil de digerir. La Real ha pasado de apoyarse en su guardián a vivir en permanente zozobra, con más de 1,5 goles encajados por partido.
No toda la factura es individual, pero el bajón del portero es evidente. Goles evitables, ausencia de paradas decisivas y una pérdida clara de autoridad bajo palos castigaron a un equipo ya frágil defensivamente. En un curso marcado en rojo por el Mundial, Remiro se juega algo más que números.

Matarazzo renueva ilusiones
De cara a 2026, el mensaje en Anoeta es inequívoco: la portería debe volver a ser un bastión y no una incógnita. Remiro afronta un año decisivo para su estatus, o, mientras la Real se juega algo aún más profundo: recuperar identidad y alejarse de los fantasmas del descenso.
En ese plan, el nuevo entrenador será la clave. Con un estilo moderno, vertiginoso, pero sin descuidar la retaguardia, Pellegrino Matarazzo representa la renovación de la ilusión en el mundo txuri-urdin tras cerrar la era Alguacil y el fiasco de Sergio Francisco.





