El gol que se convirtió en pesadilla para Matarazzo
La Real Sociedad vivió una noche de contrastes totales ante el Elche, pasando del subidón por el gol a la preocupación por la salud de uno de sus talentos. Luka Sucic estaba disfrutando de su gran momento, confirmando con un golazo que ya se ha adaptado al esquema de Pellegrino Matarazzo. Sin embargo, el destino fue cruel: justo después de marcar y celebrar con rabia, el croata sintió un pinchazo que le obligó a pedir el cambio. Lo que debía ser su noche de consagración terminó con el jugador abandonando el césped con gestos de dolor, dejando helada a la grada del Reale Arena.
La lesión trastocó por completo los planes del técnico, que tuvo que tirar de Beñat Turrientes antes de lo previsto. El plan inicial era que Turrientes descansara pensando en la semifinal de Copa, pero las urgencias mandan y Matarazzo se vio obligado a quemar esa bala antes de tiempo. Sucic, que venía pidiendo paso con actuaciones cada vez más sólidas, se marcha a la enfermería justo cuando empezaba a ser una pieza clave para mover el balón y romper líneas desde la segunda línea.
Un freno en seco para el mediocentro que más crecía
Aunque sus números no gritaban «estrella» todavía, la importancia de Sucic en el juego de la Real iba hacia arriba de forma imparable. Con casi un 80% de acierto en el pase y una capacidad de trabajo que se traducía en constantes recuperaciones, el croata le estaba dando al equipo ese equilibrio y creatividad que tanto busca Matarazzo. Su primer gol de la temporada era el premio a semanas de mucho esfuerzo, pero ahora todo queda en el aire a la espera de ver qué dicen las pruebas médicas sobre su tobillo.
Para el entrenador de la Real, esta baja es un auténtico rompecabezas. Sucic le ofrecía soluciones tácticas muy valiosas para refrescar el centro del campo sin perder calidad. Perder a un futbolista justo en el instante en el que rompe su sequía goleadora y empieza a soltarse es un golpe duro para un equipo que se juega mucho en las próximas semanas. Ahora queda por ver quién dará ese paso adelante para cubrir el hueco de un jugador que, por fin, empezaba a volar.





