Tras su estreno ante el Atlético, el estadounidense empieza a mostrar sus cartas y conforma a su núcleo duro.
Sin titubeos, Pellegrino Matarazzo decidió dar un golpe de timón desde el minuto cero en que llegó a Anoeta. El buen punto ante el Atlético no solo mostró un cambio de actitud, táctica y juego; también sirvió para para identificar los nombres propios en los que confía y aquellos que lo tendrán difícil.
El técnico movió ficha y dejó un mensaje nítido al vestuario: agotó sus cartuchos con Barrenetxea, Oskarsson, Zakharyan y el canterano Pablo Marín, mientras Sadiq y Sucic miraban el partido desde la barrera. No fue una decisión coyuntural, sino una declaración de intenciones que retrata el nuevo orden.
Pellegrino quiere vértigo, colmillo en la presión y rigor táctico, virtudes que, de momento, ni el nigeriano ni el croata han sabido ofrecer en este arranque de 2026.
Sadiq, entre el anhelo de Mestalla y la frialdad donostiarra
El Valencia sigue orbitando alrededor de Umar Sadiq, un deseo compartido entre Corberán y el propio futbolista, que ya dejó claro en Anoeta dónde quiere jugar. En Mestalla incluso asumen su predisposición a ajustar la ficha, pero el optimismo inicial se fue diluyendo conforme al precio de venta.
El entrenador del elenco Che soñaba con tener al delantero para la cita ante el Celta, pero el calendario y las posturas enfriaron el plan. El recuerdo del fichaje exprés del pasado curso ya no sirve de guía: las exigencias donostiarras complican la negociación.
Como telón de fondo, un detalle nada menor: Real y Valencia se miran hoy a los ojos como rivales por la permanencia, un ingrediente que envenena aún más la negociación.

De apuesta millonaria a descarte silencioso
Luka Sucic aterrizó como inversión de futuro (10 millones) y nombre ilusionante, pero su paso por Zubieta se fue apagando sin ruido. Matarazzo optó por otros caminos en su debut: el empuje de Turrientes y la fiabilidad de Carlos Soler pesan más que la irregularidad del croata.
Con Gorrotxategi de vuelta tras la sanción, el escenario se le cierra del todo. En los despachos ya mueven su nombre por la Serie A, un mercado que aún valora su talento, con la intención de rescatar parte del desembolso antes de que el crédito deportivo se evapore.
Contento, pero no conforme
Matarazzo salió de Anoeta con sensaciones encontradas tras el empate ante el Atlético: satisfecho por el juego, incómodo por la falta de premio. El técnico vio a una Real valiente, clara con balón y competitiva en los detalles, aunque insistió en que el equipo aún está lejos de su versión definitiva. El siguiente desafío: Getafe en el Coliseum.





