El centrocampista croata apenas cuenta para Sergio Francisco y su rol menguante también le pasa factura con su selección
La situación de Luka Sucic en la Real Sociedad se ha vuelto tan fina como un hilo que se tensa con cada convocatoria. Tres frases que lo resumen todo: su papel en el equipo es prácticamente residual, su protagonismo disminuye jornada tras jornada y su bajo rendimiento competitivo ya empieza a poner en peligro su participación en el Mundial 2026. A sus 23 años, una edad ideal para consolidarse, el centrocampista croata se encuentra atrapado entre la falta de minutos en Donostia y la incertidumbre con su selección.
En Croacia crece la preocupación: un talento prometedor que no se consolida y ve cómo baja escalones en la lista de Zlatko Dalic
Para Croacia, el escenario es tan simple como preocupante: clasificarse al Mundial estaba dentro del plan, pero decidir los últimos huecos de la plantilla no lo está. Y ahí es donde la figura de Sucic empieza a desdibujarse. El centrocampista ha ido entrando y saliendo de las últimas listas, situándose entre los jugadores 24 y 25, lejos del núcleo de confianza de Zlatko Dalic. Su rendimiento internacional también lo refleja: no jugó en septiembre, no ha participado en noviembre y la única excepción fue su aparición frente a Gibraltar, donde incluso marcó.
Esa falta de continuidad no se debe a una bajada de nivel, sino al simple hecho de que no juega. Y lo que no juega, no pesa. La selección balcánica es competitiva, profunda y exigente: si no se mantienen ritmos, otros nombres ocupan los huecos. Para un futbolista llamado a ser parte de la nueva generación croata, ver cómo se aleja un Mundial es una señal que en Donostia no pueden ignorar.

El mercado de invierno aparece como salida natural para un jugador que necesita minutos urgentes y que aún conserva buen cartel
En Zubieta son conscientes de la situación. La Real Sociedad pagó alrededor de 10 millones por él y, aunque su potencial es evidente, las cifras actuales hablan solas: seis partidos y 220 minutos entre LaLiga y la Copa del Rey. Un rol muy secundario que complica cualquier aspiración internacional. La entidad txuri-urdin está abierta a estudiar soluciones y, paralelamente, el jugador también empieza a ver con buenos ojos la idea de salir para no comprometer su gran objetivo de 2026.
Los movimientos de enero podrían ofrecer dos vías claras: una cesión que garantice continuidad o un traspaso en torno al precio en el que llegó. Con 23 años y buena reputación en Europa, propuestas no le faltarían. Lo que sí le falta ahora es tiempo. Cada mes sin minutos lo aleja un poco más de ese escenario mundialista que debería estar tomando con fuerza.




