La Real Sociedad afronta una de las semanas más especiales de la temporada en Anoeta. Con la Copa del Rey como prioridad inmediata, Pellegrino Matarazzo ha optado por una vía poco habitual para activar a la ciudad. El técnico ha pedido públicamente la implicación de las empresas guipuzcoanas para facilitar la presencia de la afición en el duelo ante Osasuna. La idea es clara: transformar el partido en un evento colectivo que trascienda lo deportivo.
La propuesta llega en una semana marcada por la cercanía de la Tamborrada. El club jugará tres encuentros consecutivos en casa. El entrenador quiere aprovechar ese contexto para crear un clima de comunión total entre equipo y grada. No se trata solo de llenar el estadio. Se trata de generar una atmósfera que empuje desde el primer minuto.
Una llamada directa a las empresas para eliminar barreras laborales
Matarazzo ha sido directo y poco convencional. Ha pedido flexibilidad horaria al tejido empresarial de Gipuzkoa. Su argumento es sencillo. Si la ciudad ya vive una semana especial, el fútbol debe integrarse en ese pulso colectivo. El técnico entiende que muchos aficionados no acuden por motivos laborales. Quiere derribar ese obstáculo en un partido que considera clave.
El mensaje busca ir más allá del vestuario. La Real pretende que el Anoeta sea una prolongación de la calle. Un espacio donde la identidad donostiarra se exprese sin reservas. La petición ha generado debate, pero también complicidad en un entorno donde el club forma parte del tejido social.
Lee también
El duelo de Copa ante Osasuna como punto de inflexión
Pese a los tres partidos seguidos en casa, el entrenador ha marcado una prioridad absoluta. La Copa. El cruce ante Osasuna es una eliminatoria a vida o muerte. También es un derbi con carga emocional. Matarazzo sabe que el contexto puede marcar la diferencia.
Tras semanas de ruido por decisiones técnicas y debates internos, el técnico busca unir a toda la familia realista. La Copa se convierte así en un punto de encuentro. Un escenario para reforzar la conexión entre grada y equipo cuando más se necesita.
Fútbol y cultura unidos en un mismo mensaje
El cambio en los horarios de entrenamiento no es anecdótico. El cuerpo técnico quiere que la plantilla viva la ciudad. Que sienta la Tamborrada. Especialmente los jugadores recién llegados. Matarazzo insiste en que comprender el entorno es parte del rendimiento.
La energía de San Sebastián en estos días es única. El entrenador quiere trasladarla al césped. Que Osasuna perciba desde el calentamiento que no juega solo contra once futbolistas. Juega contra una ciudad movilizada.
La grada como factor decisivo
Para Matarazzo, el apoyo del público no es retórica. Es una herramienta competitiva. Ha detectado que el equipo crece cuando la comunión es total. En una competición de detalles como la Copa, ese empuje puede decidir una eliminatoria.
La idea es ambiciosa. También simbólica. Si Gipuzkoa responde, la Real habrá ganado algo más que un lleno. Habrá convertido un partido en una declaración colectiva.





