Matarazzo afina su plan ante el Barça con Caleta-Car al mando y la incógnita Oskarsson

Periodista Deportivo |

La Real busca consolidar su buena racha ante el líder del campeonato. La duda del entrenador donostiarra pasa por el 9.

La Real Sociedad se presenta ante el Barcelona subida a una ola de confianza que no distingue calendarios. Con Matarazzo al mando, el equipo ha vuelto a ser reconocible: orden atrás, presión arriba y una fe competitiva que le ha reenganchado a la Copa y a la pelea liguera.

El parte médico invita al optimismo a medias en Zubieta. Sergio Gómez y Caleta-Car encaran la semana con el grupo, mientras Óskarsson mantiene en vilo al ataque txuri-urdin, una incógnita que puede alterar el plan y obligar a improvisar soluciones.

Anoeta nunca fue una plaza amable para el Barça, por mucho que la estadística se retuerza. La Real suele empequeñecerse en territorio blaugrana, pero en casa se crece, aprieta y recuerda que Donostia no será un lugar de paso para los gigantes.

Menos bajas, más fe: la Real se rearma para el domingo

Matarazzo respira de cara al domingo. Sergio Gómez y Caleta-Car apuntan a estar disponibles frente al Barça tras dejar sustos, pero no cicatrices, en la batalla copera ante Osasuna.

El episodio del martes dejó imágenes de carácter. Caleta-Car levantó la mano en el tramo final y Sergio Gómez aguantó a una pierna cuando ya no quedaban cambios, reubicando piezas y sosteniendo el equipo como pudo. Y aun así, tuvo el temple de asumir un penalti y marcarlo.

La posible ausencia prolongada de Óskarsson reabre el debate del ‘nueve’ en enero, con un hueco evidente tras la salida de Sadiq y la más que probable de Karrikaburu.

Con el islandés en duda, las únicas bajas confirmadas en el txuri-urdin son Yangel Herrera y Rupérez; sanciones no hay, pero sí avisos con Brais y Caleta-Car al límite.

Territorio hostil para los culés

Desde el regreso de la Real a la élite en 2010, hubo un tramo dorado que desmontó cualquier complejo. Ocho partidos sin derrota ante el Barça de Messi, cinco victorias y tres empates, con noches grabadas a fuego en la memoria colectiva.

Especialmente aquella remontada que frenó un récord histórico y alimentó la leyenda, y la víspera de San Sebastián de 2013, cuando el estadio explotó tras levantar un 0-2. Dos sacudidas que recuerdan que Anoeta no entiende de favoritismos.