Matarazzo aprende en Copa de los errores del derbi ante el Athletic

Periodista Deportivo |

El entrenador estadounidense saca a relucir su abanico táctico para una remontada vital en Vitoria. La Real sigue invicta bajo su mando.

Tardó en llegar, pero hubo recompensa. Después de sufrir buena parte del partido en Mendizorroza, el txuri-urdin dio un golpe de timón justo a tiempo y se llevó un triunfo de enorme importancia. No solo para seguir en la Copa, sino para ratificar el rumbo de la flamante era Matarazzo.

El estratega de Nueva Jersey aprendió de las falencias que no le permitieron llevarse los tres puntos en el derbi vasco y corrigió ante Alavés. Logró brillar con su dibujo de tres centrales y dos carrileros con vuelo para doblegar al elenco de Coudet y darle vuelta el partido.

A diferencia del duelo en San Mamés, esta vez el entrenador apuró los cambios y dio en la tecla. La Real sueña con la Copa y ahora piensa en avanzar casilleros en LaLiga hacia su sueño europeo.

Un triunfo construido desde el rigor colectivo

La mano de Matarazzo se notó en un cambio que alteró el pulso del partido. La entrada de Dani Díaz por Wesley inyectó sangre y sudor a la Real: presión alta, piernas incansables y una lectura perfecta de lo que pedía el contexto. Su despliegue castigó a la defensa del Alavés.

La banda derecha fue otro ejercicio de equilibrio y madurez táctica. Aramburu volvió a responder desde el rigor defensivo, mientras Odriozola aportó jerarquía y oficio ante un rival que presionó desde el arranque y puso en aprietos a los donostiarras durante gran parte del partido.

Ganó el duelo de esquemas

El tablero inicial prometía una cosa y el partido contó otra. El 4-2-3-1 de la Real parecía otorgarle ventaja interior frente al 4-4-2 de los babazorros. Sin embargo, Coudet neutralizó pronto esa teórica superioridad con un ajuste fino.

Ante ese cerrojo, la Real mutó su piel con naturalidad. Matarazzo apostó por un 3-4-2-1 más agresivo, cargando la última línea con cinco hombres y obligando a los locales a defender en inferioridad por fuera. Así, los donostiarras encontraron nuevas vías para atacar la espalda de los pivotes del Alavés.

La vuelta al sol de Óskarsson

165 días pasaron para que el vikingo volviera a celebrar un gol. A los 80 minutos, Orri Óskarsson desató la locura en el banquillo txuri-urdin y los más de 200 aficionados que se desplazaron hacia Vitoria. El gol del finés valió el boleto a semifinales de la Real y mantiene la ilusión vigente.