El mediapunta creativo se baja del viaje a Japón y le da una alegría a Matarazzo con el horizonte puesto en la final de la Copa.
Take Kubo dio la gran noticia en Zubieta. El nipón ha vuelto a pisar el césped con sus compañeros, avanzando en la recuperación tras la grave rotura de fibras sufrida ante el Barcelona hace dos meses. Aquel encuentro silenció Anoeta pese a que su equipo había logrado un triunfo inolvidable.
El extremo confía en poder disputar sus primeros minutos tras la lesión en el próximo partido de Liga frente al Levante. Esa será la prueba para el desafío final en Sevilla, donde el txuri-urdin se medirá al Atlético de Madrid en busca de la Copa del Rey.
Para despejar dudas, Kubo no viajó con su selección a Londres para disputar los amistosos frente a Escocia e Inglaterra, preparatorios para el Mundial. Esta decisión refuerza la planificación del equipo para afrontar las últimas jornadas y la cita copera con garantías.
Matarazzo recupera el toque distintivo
Kubo ha pasado más de dos meses fuera de combate tras la rotura en el isquiotibial izquierdo sufrida ante el Barcelona. Un paréntesis en el que el equipo de Matarazzo ha encontrado soluciones sin depender de su presencia, con la irrupción de jugadores como Pablo Marín y la recuperación de Ander Barrenetxea.
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Sin embargo, su calidad ya se dejó notar en los cuatro partidos que pudo disputar antes de la lesión, dejando claro su valor para el técnico. Entre viajes a Japón y sesiones en Donostia, el futbolista de 24 años ha combinado descanso y tratamiento para regresar con garantías al césped.
En esta campaña, el ex Real Madrid apenas pudo disputar 18 partidos de Liga, donde marcó dos tantos y repartió tres asistencias.
Mermado pero activo: la semana en Zubieta
La Real encara una semana complicada con una plantilla mermada por las convocatorias internacionales de Remiro, Caleta-Car, Aramburu y Soler, entre otros. Además, Matarazzo no tendrá a Gorrotxategi y Turrientes, lesionados.
La ausencia de tantas piezas obliga a reinventar la dinámica de trabajo y a dar minutos de protagonismo a los jóvenes. El técnico ítalo-estadounidense recurrió a Jon Balda y Gorka Carrera para completar los entrenamientos y mantener la intensidad pese a los nombres que faltan.





