Figura de una de las revelaciones de LaLiga, Urko González afirma que su salida de la Real fue “la mejor decisión”.
La Real lleva años presumiendo de Zubieta, pero a veces ese caudal de talento se escapa por el sumidero de las pocas oportunidades. Urko González de Zárate es el ejemplo más doloroso: un mediocentro que se marchó en silencio y hoy brilla en Cornellà.
El conjunto perico ya le había echado el ojo el curso pasado, cuando llegó cedido en invierno y les sostuvo la medular con una madurez inesperada. Aquella apuesta finalizó con un traspaso de cinco millones, una ganga viendo su impacto inmediato con los periquitos.
Mensaje directo hacia Anoeta
“En la Real no jugaba mucho”, confesó el centrocampista reafirmando su decisión de irse de territorio vasco para probar suerte en Cataluña. En menos de un año, Urko ya disputó el doble de partidos en el Espanyol que con el elenco txuri-urdin.
La irrupción de Gorrotxategi le quitó minutos de juego y, pese a que Sergio Francisco le había abierto las puertas, el futbolista de 24 años optó por un nuevo cambio de aires.

El camino hacia la élite
Urko, nacido en Vitoria, recorrió un camino áspero antes de asentarse en la élite. Con 46 partidos como profesional, dejó que ese físico de 1,90 y su lectura táctica no eran promesas vacías.
En Zubieta compartió formación con talentos de primera línea y quedó marcado por referentes como Silva y Merino, figuras que enseñan más con un gesto que con mil charlas.
Su debut en Primera, en un Anoeta desierto por la pandemia frente al Madrid, fue un sorbo breve pero inolvidable. La cesión al Espanyol fue la palanca que necesitaba: 17 partidos, 16 de ellos como titular, y una influencia directa en la permanencia.
El club catalán no dudó: contrato hasta 2030 y un rol central dentro del nuevo proyecto. El propio Urko reconoce que jugar cada fin de semana le ha cambiado la piel: ahora se siente un futbolista pleno, más agresivo en la recuperación y sereno con el balón.
Hoy, la Real lamenta haberse desprendido de un jugador con un potencial que solo necesitaba tiempo y confianza.





