El equipo de Almada se desploma en eficacia ofensiva y figura entre los peores de Segunda División en promedio goleador de sus delanteros
El Real Valladolid atraviesa una crisis de gol alarmante. El conjunto de Guillermo Almada, llamado a luchar por el ascenso, se ha quedado sin pólvora en ambas áreas: concede con facilidad y no logra convertir sus ocasiones. La derrota ante el Sporting de Gijón (1-3) evidenció las carencias de un equipo que encajó tres tantos por primera vez esta temporada y permitió transiciones defensivas impropias de un aspirante a subir.
Más preocupante aún es el rendimiento en el área rival. En las diez primeras jornadas, el Valladolid solo ha marcado 12 goles, nueve de ellos repartidos entre seis futbolistas distintos. Una cifra pobre para un bloque que aspira a ocupar puestos de cabeza y que, por inversión y plantilla, debería estar mucho más arriba.
La comparación que duele: el Pucela, muy por detrás de sus rivales directos
El contraste con otros equipos es demoledor. El Racing de Santander, por ejemplo, suma 24 goles, con 22 de ellos firmados por sus atacantes una media de 3,6 goles por jugador. Le siguen Sporting, Albacete y Almería, todos por encima de las tres dianas de promedio entre sus hombres de ataque.
El Valladolid, en cambio, se desploma hasta la posición 19 en la tabla goleadora por delanteros, empatado con Andorra, Ceuta y Córdoba a 1,5 tantos de media. Solo Eibar, Zaragoza y Huesca registran peores números. Una estadística preocupante que retrata el momento más gris del conjunto pucelano en años.
Latasa y el drama de la definición
El caso de Juanmi Latasa resume la ineficacia del equipo. Es el jugador de Segunda División con más expectativa de gol (xG): debería haber marcado 4,8 tantos, pero solo ha convertido dos. En total, ha realizado 33 disparos, de los cuales 13 fueron a puerta. Además, lidera el ranking de grandes ocasiones falladas, con nueve errores claros en zona de remate.
Los números hablan por sí solos. Agus Medina (Albacete) iguala por sí solo los goles de Latasa, Marcos André, Amath Ndiaye y Peter Federico juntos, mientras que jugadores como Villalibre, Andrés Martín o Arévalo duplican o triplican los registros de los atacantes blanquivioletas.

Inversión mínima y falta de respuesta
El problema también es estructural. El Valladolid invirtió 200.000 euros en fichajes de ataque este verano, una cifra ridícula frente a los dos millones que costaron los goleadores del Sporting o los cuatro millones pagados por el Racing por Gustavo Puerta. Con tan poca inversión, el margen de mejora es escaso.
A día de hoy, el Pucela carece de gol, confianza y alternativas. Y mientras Almada insiste en mantener la fe en sus delanteros, el tiempo se agota. Sin eficacia, no hay ascenso posible.




