A diferencia del anterior ciclo, Escribá aterriza con su equipo de máxima confianza para marcar territorio y dejar su impronta desde el primer entrenamiento.
El Real Valladolid decidió virar el timón en pleno temporal. La goleada escandalosa encajada ante el Granada (1-5) aceleró la salida de Tevenet y abrió paso a Fran Escribá, llamado a cortar una racha de cuatro derrotas que había instalado la zozobra en Zorrilla.
La apuesta hasta junio de 2027 no suena a parche, sino a proyecto con cimientos. El club busca un constructor de estabilidad, no un técnico de emergencia. El valenciano aterriza con nueve temporadas en la élite y oficio sobrado para manejar vestuarios bajo presión.
En su primera toma de contacto en los Anexos, el nuevo preparador no perdió tiempo y miró a la cantera, con especial atención al delantero Brain Chinedu ante los aficionados que presenciaron la sesión abierta. Señal inequívoca de que, más allá del corto plazo, la reconstrucción será total.
Experiencia de Primera para tiempos de urgencia
Con su clásico 4-4-2, el técnico de 60 años desembarca en Pucela tras su última aventura en Granada, en la temporada 24/25. Dirigió 33 partidos, con 15 triunfos, 10 derrotas y 8 empates. Fue despedido tras dos partidos consecutivos perdidos.
Lee también
Su amplio currículum incluye al Celta, Villarreal y Getafe, entre otros. Pero su nombre se forjó especialmente en el Elche CF, al que ascendió a Primera División en la 2012-13 y con el que firmó una meritoria permanencia posterior en la élite.
Escribá desembarca en el blanquivioleta con su núcleo duro para blindar el proyecto desde el primer día: David Generelo como escudero táctico y Julen Masach al mando de la gasolina física. No es un simple relevo en el banquillo; es un cambio estructural para reactivar a un vestuario exhausto en lo mental y en lo corporal.
Pone primera para mantenerse en Segunda
La plantilla se ejercita desde este martes en sesión abierta, un guiño evidente para reconectar con una afición que pide señales inmediatas. El estreno frente al Sporting en El Molinón no admite medias tintas: cortar la sangría de derrotas es una urgencia competitiva.
El Valladolid está en estos momentos en la parte roja de la clasificación, con 28 puntos. Está a un punto del FC Andorra y a dos del Huesca, en una zona de varios equipos apretados, bajo presión y con el fantasma del descenso acechando.





