El técnico blanquivioleta prepara el duelo ante el Andorra entre bajas, dudas físicas y la necesidad de acudir al mercado invernal
El Real Valladolid recuperó aire tras ganar y cortar su mala racha, pero la lesión de Amath abrió un problema mayor. Guillermo Almada asume la baja. Ajusta su plan. Observa el mercado. Y llega el FC Andorra con la obligación de confirmar la reacción.
Almada vio lógica la victoria. Menos tiros. Más eficacia. Lo repite sin pausa. El equipo creaba. Faltaba convertir. Ante el SD Huesca llegó ese golpe liberador. Sin embargo, la fractura de peroné de Amath sacudió al vestuario. El técnico lo lamentó. Lo llamó solución constante. Lo llamó pieza clave. Su ausencia será larga. Tres o cuatro meses. Por eso, el club ya mira extremos. El míster lo admite. La dirección deportiva lo estudia. La ofensiva pierde velocidad. Pierde sorpresa. Pierde gol.
En medio de ese impacto aparece otro foco: Chuki. El canterano negocia su renovación. Almada lo ve comprometido. Ve entrega diaria. Y ve crecimiento. Su partido en Huesca fue enorme. El técnico abre la puerta a repetir once si todos están bien. Lo evaluará. Quiere continuidad. Quiere aprovechar inercia. Mientras, el equipo lidia con más molestias. Marcos André y Jaouab avanzan. No está claro que lleguen. Otros jugadores siguen “complicados”. Las decisiones llegarán tras el último entrenamiento.
La visita del Andorra exige concentración máxima y evitar errores defensivos que han castigado al Valladolid
El FC Andorra encadena once jornadas sin ganar. Mantiene su idea. Quiere construir desde la posesión. Almada no cambia su plan por el rival. Ajusta detalles. Habla de inteligencia. Habla de ejecución. No quiere relajación. No mira estadísticas. Quiere competir. Y quiere corregir despistes defensivos que han costado puntos. El uruguayo insiste en la concentración. Un fallo. Un desajuste. Un segundo de duda. Todo se paga. Lo analizan cada semana. Saben que deben mejorar.
El regreso de Latasa también entra en escena. El delantero volvió tras su lesión. No marcó. Pero trabajó. Se asoció. Pesó en el juego. Almada lo valora. Dice que se merece lo mejor. Dice que el gol llegará. Lo espera ante el Andorra. Lo necesita para reforzar la estructura ofensiva.

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El partido en casa como punto de unión con la afición y como paso clave antes del cierre del año
El duelo llega como último encuentro en casa del año. El equipo estuvo con las peñas. Recibió apoyo. Recibió cariño. Para un grupo tan joven, ese respaldo es oro. Almada lo agradece. También pide devolverlo. En forma de actitud. En forma de victorias. Quiere actuación solvente. Quiere continuidad y así confirmar que la reacción no fue pasajera.
El Valladolid busca dos triunfos seguidos. Busca consolidar sensaciones. Busca sostener un rumbo que por fin parece alinearse con su trabajo.





