El conjunto pucelano mueve ficha tras la crisis con una apuesta por experiencia, liderazgo y conocimiento profundo de la categoría
El Real Valladolid ha decidido actuar tras una etapa marcada por la inestabilidad y la pérdida de rumbo competitivo. La derrota en Ipurúa fue el punto de no retorno para una directiva que necesitaba enviar un mensaje claro. Ese mensaje tiene nombre propio: Luis García Tevenet. El técnico andaluz aterriza en Zorrilla con el objetivo inmediato de ordenar al equipo y recuperar credibilidad. No llega como una promesa, sino como una solución basada en recorrido y contexto. El club busca calma, método y resultados sostenibles desde el primer día.
El perfil de Luis García Tevenet encaja en un vestuario necesitado de estructura, orden competitivo y autoridad reconocida
Luis García Tevenet no es un entrenador de titulares ruidosos, sino de procesos reconocibles. A lo largo de su carrera ha demostrado capacidad para adaptarse a contextos complejos sin perder identidad. Como primer entrenador pasó por clubes como SD Huesca, Hércules, Cartagena, UCAM Murcia y Sevilla Atlético, acumulando experiencia directa en Segunda División y en escenarios de alta exigencia. En Huesca logró un ascenso que reforzó su cartel como técnico fiable en proyectos de reconstrucción.
Su etapa posterior en el fútbol formativo y de filiales consolidó un rasgo clave de su perfil: la gestión del talento joven con rigor competitivo. En el Atlético de Madrid B fue una figura determinante, logrando dos ascensos consecutivos y asentando al equipo en Primera RFEF. Ese trabajo no pasó desapercibido para Diego Pablo Simeone, que lo incorporó a su cuerpo técnico en el primer equipo rojiblanco. Allí, Tevenet amplió su visión táctica y su manejo de vestuarios de élite, aprendiendo a convivir con la presión diaria del máximo nivel.

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Tras su etapa en el Atlético de Madrid, Luis García Tevenet dio un paso más en su formación internacional como segundo entrenador de Davide Ancelotti en Botafogo. Esa experiencia le permitió conocer otro ritmo competitivo y otra gestión del día a día, sumando herramientas a un perfil ya completo. Su regreso al fútbol español se produce ahora en un momento delicado para el Real Valladolid, que necesita algo más que un cambio de nombres.
El club busca una figura capaz de recomponer el ánimo del vestuario, establecer jerarquías claras y dotar al equipo de un plan reconocible. Tevenet encaja en esa necesidad porque entiende la categoría, conoce la casa por enfrentamientos previos y no necesita periodo de adaptación largo. Su reto no será revolucionar, sino ordenar. En una Segunda División donde la regularidad pesa más que la brillantez, esa virtud puede marcar la diferencia. El Real Valladolid apuesta por un técnico que prioriza el control, el equilibrio y la fiabilidad como punto de partida para volver a crecer.





