El Ibercaja será escenario del derbi aragonés más devaluado de los últimos tiempos. Zaragoza y Huesca, realidades similares y necesidades urgentes.
El próximo domingo, el Real Zaragoza tendrá una nueva oportunidad para darle una alegría a su afición en medio de una crisis histórica. Colista cómodo en Segunda y con el descenso acechándolo cada vez más cerca, los maños afrontarán el derbi regional con la máxima presión.
La hecatombe en el blanquillo es total: un organigrama descompensado y un horizonte pesimista gobiernan al club. El desorden institucional amenaza con convertirse en el más grave en sus 93 años. En ese oscuro panorama, aparece el derbi aragonés.
Enfrente tendrá un rival que llega en condiciones similares, aunque no tan extremas como en La Romareda. El SD Huesca tuvo un arranque prometedor en LaLiga Hypermotion, pero poco a poco fue desinflándose y hoy está a un punto de la zona de descenso.
Derbi devaluado con mucho para perder
Hubo un tiempo en que Aragón soñó con un derbi en Primera. La SD Huesca alcanzó el ascenso directo en 2018 y el Zaragoza, lanzado en el tramo final, se quedó a las puertas tras caer en una prórroga cruel ante el Numancia. Aquella ilusión se esfumó en cuestión de minutos.
Hoy, el derbi se presenta teñido de urgencia y miedo, con dos equipos atrapados en su propio laberinto. Una derrota del Zaragoza podría ser la puntilla definitiva, el adiós más prematuro en años de sufrimiento.
La SD Huesca, mientras tanto, se agarra al efecto del nuevo entrenador como a un clavo ardiendo. Solo la victoria calmaría un incendio que amenaza con devorarlo todo, en una región que pasó del sueño de la élite al temor de ver a sus dos emblemas rozando el abismo del fútbol semiprofesional.

Sellés, de una llegada con ilusión a estar acorralado
Rubén Sellés no lleva ni un mes en el cargo, pero con la prolongación de resultados negativos le complican la estancia en Aragón. El duelo con los oscenses puede ser el punto de partida al intento de salvación o el hundimiento del barco.
Su llegada logró atisbos de mejora en el juego, algo que tampoco era una hazaña, ya que peor no se podía jugar. No obstante, los triunfos no llegan y la esperanza se ahoga. Zaragoza tiene 6 puntos y está a 9 de salir de la zona roja.




