En un escenario complejo, Gabi se juega la continuidad de su puesto frente al Almería. Los zaragocistas apuntan a la directiva por no llamar a un entrenador que ya tiene todo acordado con otro equipo de Segunda.
El Real Zaragoza inició la temporada con un arranque alarmante: apenas seis puntos de 24 posibles lo sitúan en la penúltima posición de la tabla, con una sola victoria. Ante este panorama, las críticas y la presión se centran inevitablemente en el entrenador, Gabi Fernández, quien asume la responsabilidad de intentar cambiar la dinámica y sacar al equipo de la zona de descenso. En las gradas de La Romareda la confianza escasea y la impaciencia se agota.
Este sábado, Fernández dirigirá al equipo en Almería con la urgencia de sumar puntos. La institución aragonesa confió plenamente en él tras su destacada labor manteniendo la categoría la pasada campaña, esperando que ahora pilote un proyecto más estable. Sin embargo, los resultados hasta la fecha pusieron su liderazgo bajo el foco. Incluso en el mundo blanquiazul se habló del posible reemplazo: Borja Jiménez. Por desgracia para los maños, el entrenador de Ávila ya tiene todo acordado con el Sporting.
Más y sus proyectos que no despegan
El actual consejo de administración de la SAD persigue un objetivo pendiente desde hace años: construir un proyecto sólido y duradero que crezca ordenadamente para elevar al Zaragoza a Primera División. Los intentos anteriores quedaron frustrados por errores internos, y la inestabilidad se asentó como una constante durante estas trece temporadas consecutivas en la categoría de plata. En las dos últimas campañas, el club despidió a Fran Escribá en noviembre y Víctor Fernández dimitió en diciembre, contando en ambos casos con tres entrenadores diferentes para intentar reconducir la situación.
El cuarto proyecto, recién iniciado, también se encuentra rodeado de incertidumbre desde el principio. La dirección encabezada por Jorge Mas no logró frenar los vaivenes crónicos del club y, en algunos casos, contribuyó a profundizar la sensación de inestabilidad. La continuidad es la materia pendiente del Zaragoza, que esta urgido de encontrar un rumbo estable y coherente antes de que se hunda el barco. De momento, Gabi está en la cuerda floja y al borde del knock out.

El gol, otro dato preocupante
Apenas cuatro goles en ocho partidos marcó el elenco de Gabi, cifra que lo coloca como el peor realizador de Segunda División. El equipo no anotó en cuatro encuentros y en los otros cuatro solo sumó un tanto por partido, logrando ganar al Mirandés, empatar frente a Castellón y Valladolid, y cayendo ante Andorra. Este bajo rendimiento ofensivo no solo lo deja rezagado en España, sino que lo sitúa entre los peores de los campeonatos europeos de primer y segundo nivel, donde solo unos pocos equipos de Bélgica, Inglaterra, Francia e Italia presentan un balance inferior.
El reparto de goles también refleja la falta de variantes en ataque: Bazdar abrió la cuenta en la derrota ante Andorra. Dani Gómez se convirtió en el máximo anotador con dos tantos en los empates frente a Castellón y Valladolid. Sebas Moyano anotó el único gol que supuso una victoria, frente al Mirandés. La portería rival sigue cerrada en el resto de los compromisos, dejando en evidencia que el equipo de Gabi Fernández necesita urgente soluciones para dinamizar su juego ofensivo y recuperar confianza de cara a puerta.




