La derrota ante el Almería deja al conjunto aragonés último y abre el debate sobre la continuidad del técnico
El Real Zaragoza ha tocado fondo. No hay más margen hacia abajo. La derrota ante el Almería ha dejado al equipo aragonés colista, una posición que solo había ocupado una vez desde su descenso en 2013. Aquel episodio se llevó por delante a Iván Martínez, y ahora la historia parece repetirse con Gabi Fernández, que vive su momento más crítico en el banquillo.
El Zaragoza suma solo 6 puntos de 27 posibles, con un único triunfo sufrido ante el Mirandés. El Almería fue claramente superior en La Romareda, y Gabi no ocultó su frustración: “Se ha demostrado el nivel de uno y otro equipo. Hemos tirado 60 minutos a la basura. Si nos tienen que golpear para reaccionar, no estamos capacitados para estar en el Real Zaragoza”, declaró con dureza tras el encuentro.
Gabi asume la responsabilidad y no se esconde
El técnico madrileño reconoció que atraviesa una situación límite, pero aseguró tener “la energía y la personalidad suficiente para sacar esto adelante”. No obstante, admitió que entendería una decisión drástica por parte del club: “Si el club cree que no soy el indicado, conmigo no tienen ningún problema. Estoy aquí para ayudar”.
Gabi, además, no podrá dirigir al equipo desde el banquillo en el próximo partido por sanción, lo que añade incertidumbre a su continuidad. “No me han transmitido nada. Voy a seguir trabajando mientras tenga tiempo en el Real Zaragoza”, aseguró con serenidad y autocrítica.

El vestuario, tocado pero unido
El entrenador describió un vestuario “dolido, responsabilizado y consciente de la situación”. Aunque la plantilla evita hablar de crisis, la sensación es de preocupación general. “Es una situación difícil, aunque no grave. Tenemos que mirarnos uno a uno para saber cómo mejorar y sacar esto adelante”, explicó.
Gabi defendió el trabajo del grupo, aunque reconoció que sin resultados “la gente no lo ve”. Y lanzó un mensaje directo: “Ahora no se puede salir nadie ni pensar en salvarse individualmente. Estamos unidos y tenemos que seguir trabajando”.
El Zaragoza, hundido en la clasificación, encara una semana decisiva. La directiva sopesa su futuro, la afición pide respuestas y el equipo necesita una reacción inmediata para evitar que la temporada se hunda antes de tiempo.




