El delantero bosnio ha marcado 8 goles a un toque, suma 7 en 14 titularidades y tiene el mejor ratio de finalización del equipo
Kenan Kodro no olvidará aquella ocasión fallada ante Las Palmas. El gol que no entra siempre persigue a los delanteros, pero el bosnio tomó una decisión después de ese momento: nada de toques extra, nada de artificios. Menos siempre fue más para los grandes rematadores. Y él lo sabe.
La economía de su juego tiene un efecto en los números que no admite discusión. Kodro ha marcado 8 goles con la camiseta del Real Zaragoza. Todos a un toque. Un solo contacto, toda la eficacia.
Los números de un delantero de la vieja escuela
El delantero bosnio se acerca al tercio de todos los goles que ha marcado el Zaragoza esta temporada. Las 3 últimas victorias del equipo, ante Leganés, Racing y Las Palmas, llevan su firma. Ha marcado 5 de los últimos 8 goles del equipo.
Su ratio de finalización es el mejor del grupo: el 23% de sus disparos acaban en gol y el 45% de sus remates van a puerta. En 14 titularidades ha marcado 7 goles en liga. Almería, Leganés, Las Palmas, Racing y Cádiz han sido sus víctimas. Celebra cada 4 disparos.
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Un perfil que va más allá del gol
Más fino técnicamente de lo que su reputación anunció, Kodro gana 4 duelos aéreos por partido y tiene un 66% de acierto en sus regates. No es solo un rematador. Es la pantalla que permite al Zaragoza simplificar el juego colectivo y acortar el camino hacia la portería rival.
El mes que estuvo lesionado, 3 partidos completos fuera, dejó al equipo sin su mejor amenaza. Sellés no encontró solución para cubrir ese vacío. Su regreso multiplicó las opciones de todos.
Un hermano mayor en el vestuario
La carrera de Kodro es la de un nómada del fútbol. Los años sobre el césped le han dado un lugar especial en el vestuario. Generoso en el juego, inmerso ya en cursos de entrenador, ofrece a los más jóvenes la voz de su experiencia.
La relación que ha construido con Hugo Pinilla es el ejemplo más claro. Pronto le vio talento y potencial. Decidió convertirse en uno de esos hermanos mayores que el fútbol regala de vez en cuando. En las semanas más difíciles del canterano, Kodro estuvo cerca. La relación cristalizó con un gesto que lo dice todo: le dedicó su gol en Cádiz a la madre de Hugo Pinilla.
La conclusión es tan sencilla como su juego: la salvación del Real Zaragoza pasa por sus goles.





