Los maños creen: el Zaragoza se juega más que tres puntos ante el Sanse. La afición prepara un recibimiento motivador.
El Ibercaja se prepara para una noche de alto voltaje. El Real Zaragoza se juega un partido bisagra ante la filial de la Real Sociedad: puede abandonar el descenso y ajustar cuentas con el recuerdo incómodo de la primera vuelta. Aquel golpe inicial aún duele y el contexto invita a saldar la deuda.
El 1-0 encajado en el estreno sigue siendo una espina clavada. Levantar ese marcador simbólico es clave para un equipo que, tras mucho tiempo, vuelve a mirarse al espejo con cierta confianza. El triunfo en El Sardinero liberó tensiones, pero el reto ahora es no repetir los errores de Anoeta.
No todo depende de sí mismo, pero ganar supondría romper una frontera mental y mandar un mensaje al vestuario y a la grada, que prepara un gran recibimiento para el partido de mañana. Las cifras ayudan a entenderlo: 14 de los 20 puntos llevan el sello del entrenador Rubén Sellés.
El Ibercaja estallado
Las cifras acompañan al clima de fe en Aragón. Más de mil entradas ya despachadas, apenas quinientas a la venta y la habitual cesión de asientos de los socios empujan al estadio hacia su mejor registro del año, con aroma de lleno y de partido grande.
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El Ibercaja Estadio podría vivir la mejor entrada de la temporada y, además, acercarse al lleno (20.100). Ante el Huesca, con el equipo desahuciado, hubo 16 mil espectadores y, frente al Leganés, hubo cifras similares. Estos dos números apuntan a batirse mañana.
Sellés atento: Fraga sostiene y Carrera castiga
La Real Sociedad B se explica desde sus dos orillas, con una estructura que nace en la portería y muere en el área rival. Bajo palos, Aitor Fraga se ha ganado galones como una de las irrupciones más fiables de LaLiga Hypermotion. El contexto le favorece: mucho trabajo, muchos tiros y la oportunidad constante de demostrar reflejos y personalidad.
Su exhibición en Riazor marcó un punto de inflexión. Nueve paradas, siete de máximo peligro, sostuvieron el único triunfo a domicilio del filial. Antes había frustrado al Zaragoza con cinco intervenciones decisivas y, frente al Albacete, volvió a vestirse de salvador.
Arriba, el foco apunta a Gorka Carrera. Con solo 20 años, pasó de alternar entre el B y el C a ser la referencia ofensiva, firmando siete goles y tres asistencias. Su progresión ya le abrió la puerta del primer equipo y este sábado será la punta de lanza donostiarra en el Ibercaja Estadio.





