El efecto Selles comienza a mermar en La Romareda. La plantilla necesita refuerzos sí o sí para seguir soñando con la salvación.
La caída ante la UD Las Palmas volvió a dejar al Real Zaragoza frente a su propio espejo. Un equipo frágil, corto de recursos y sin margen de error, que sigue instalado en la zona roja y reclama refuerzos inmediatos. El mercado de invierno ya no es una opción, es una obligación.
El partido se decidió con una ironía cruel: marcó Pedrola, recién llegado y diferencial, lo que subraya lo que hoy falta en La Romareda. Hubo intentos y voluntad, pero el gol sigue siendo un bien escaso. Kodro cumple y no se esconde, aunque la evidencia es explícita: hace falta un nueve que marque diferencias.
El discurso que ya no prende
Lo que escoció de verdad en el planeta blanquillo no fue la derrota, sino el mensaje posterior desde el banquillo. Rubén Sellés cerró la puerta al mercado con un discurso frío tras la derrota en el Ibercaja amparado en el límite salarial y en una plantilla prácticamente cerrada. Un mensaje que sonó más a rendición que a resistencia.
Para una parte de la afición es una alarmante falta de ambición; para otra, un intento de blindar a un vestuario tocado. Selles busca en la palabra la manera de provocar una reacción en el campo. Ese método funcionó en un principio, pero ahora urgen los resultados.

Refuerzos, una necesidad imperiosa
Karrikaburu e Izeta seguirán, al menos por ahora, donde están, pese al interés que despiertan fuera. El Zaragoza necesita refuerzos atrás con urgencia, pero el reloj corre más rápido que los despachos. La sensación es de parálisis, la misma que ya se vivió en verano.
La prioridad de Txema Indias hoy pasa por aligerar la plantilla. La dirección deportiva trabaja en salidas inmediatas para liberar fichas y abrir la puerta a incorporaciones que se cocinan a fuego lento. Bazdar y Pau Sans aparecen en primera línea, mientras se busca destino para Akouokou, lesionado y lejos del nivel esperado.
No hay tregua para Sellés
Las malas noticias no paran en La Romareda. La dura derrota en casa que vuelve a estancar al equipo en la zona roja (penúltimo con 17 puntos), no fue el único daño para el elenco de Sellés. El entrenador pierde a Tachi por sanción y Radovanovic volvió a sufrir por el golpe en sus costillas.
En ese contexto, los maños deberán preparar el duelo del próximo sábado, nada menos que frente al líder de la clasificación en El Sardinero. La falta de continuidad en la defensa y la necesidad de incluir canteranos o fuera de posición pone cuesta arriba un partido que puede sentenciar el futuro del entrenador.





