Lalo Arantegui frena la fuga de talento en el Zaragoza: Terrer renueva hasta 2029 tras Pinilla hasta 2030

Periodista Deportivo |

El nuevo director deportivo trabaja en el futuro zaragocista y ata a los canteranos con proyección.

Con ocho jornadas aún por disputarse, la pelea por la salvación en Segunda arde sin tregua. El Zaragoza había tomado aire con el impulso de David Navarro, pero el tropiezo frente al Mirandés ha reavivado la amenaza. La zona baja es un polvorín: cuatro equipos comprimidos en apenas dos puntos.

Mientras el vértigo del descenso aprieta, en los despachos ya se proyecta el mañana con Lalo Arantegui al mando. Más allá de nombres externos como Diego Fuoli, la hoja de ruta apunta a blindar el talento de la casa.

Tras asegurar a Hugo Pinilla hasta 2030, el club ata ahora a Lucas Terrer hasta 2029, consolidando una base de presente y futuro. El modelo que está construyendo el flamante director deportivo tiene un acento claro: ADN aragonés, continuidad en el proyecto y promesas que se queden. El siguiente en la agenda es Alejandro Gomes: Lalo trabaja desde hace semanas para cerrar definitivamente su vinculación.

Un pivote de orden: así crece Lucas Terrer

Lucas Terrer responde al molde de mediocentro posicional, con buen pie y lectura para dar sentido a la circulación. Su fútbol se explica más en el orden y la pausa que en el desequilibrio, un perfil que sostiene al equipo desde la base.

En números, su progresión es todavía incipiente: ronda la decena de apariciones con el primer equipo, sin goles ni asistencias y supera los 40 partidos en el filial. Un crecimiento paso a paso que refleja adaptación al ritmo del fútbol profesional.

El talento de la cantera zaragocista ya formó parte de la selección española sub-17 en 2022 y posteriormente de la sub-19.

Consolidación con Sellés

Ni Víctor Fernández ni Gabi terminaron de apostar de verdad por él, con minutos contados y escasa continuidad, pero Rubén Sellés sí supo verle recorrido y le abrió la puerta en cinco ocasiones. Lucas Terrer respondió con personalidad, firmando ante el Burgos una actuación que le colocó como el más fiable del Zaragoza sobre el césped.

Mientras tanto, en el filial ha ejercido de faro y capitán en un curso áspero, tirando del carro pese a sus 20 años. Su crecimiento pide paso y, visto lo visto, parece más una cuestión de confianza que de talento.