Real Zaragoza perfila cambios clave en su alineación para visitar a un Eibar intratable en Ipurúa

Periodista Deportivo |

Rubén Sellés prepara a sus soldados para una nueva batalla en busca de la redención. Eibar, el próximo escollo del Zaragoza.

El Real Zaragoza encara una semana que pesa más por sensaciones que por puntos, con la victoria en el derbi como primer gran aval del ciclo Sellés. El joven entrenador siente que el proyecto empieza a caminar con paso firme tras un mes de ajustes y diagnósticos.

El próximo reto llega en un escenario áspero: Ipurua, territorio blindado donde nadie pudo asaltar a un Eibar que se transforma ante su gente. Los números hablan por sí solos: cuatro triunfos ligueros en casa y una versión feroz, dinámica y persistente del equipo de Beñat San José.

En apenas cuatro jornadas, Rubén Sellés fijó una línea con pocas rotaciones y jerarquías claras. Hacia ese bloque apunta a su próximo partido, con la premisa de puntuar para que los maños puedan emerger del fondo del océano.

Los once guerreros de Ipurúa

Coraza defensiva: en portería, Andrada parece haber ganado el pulso tras responder con fiabilidad en el derbi. En defensa: Aguirregabiria, Insua y Pomares se convirtieron en el armazón veterano que da estabilidad.

La incógnita está en la pieza que debe suplir a Radovanovic. Gomes parte con ventaja por jerarquía reciente, aunque Saidu, recién recuperado y con experiencia como central, es la alternativa que podría alterar planes y matices en el once.

EGD Zaragoza
Sellés le da un voto de confianza al argentino Esteban Andrada para adueñarse de la portería en La Romareda

La medular apunta a continuidad, con Guti y Keidi firmando una sociedad solvente y trabajadora. Francho, adaptado al costado derecho, sería el tercer medio que tanto pregona el entrenador.

Arriba están las dudas. Soberón no despega, Bazdar llega fatigado tras el parón, Kodro pide sitio y Bakis empuja desde atrás.

No negocia su idea

Sellés, reforzado y más firme que nunca, se plantó ante la prensa con un discurso de convicción. Reivindicó el modelo exhibido ante el Huesca, negó el conservadurismo del “0-0” y recuperó una idea ambiciosa: competir, dominar y ser agresivos cuando toque.

La situación del blanquillo continúa siendo apremiante. Está hundido en la clasificación, con seis puntos, a nueve del Granada. Pese al oscuro panorama, en Aragón no pierden la fe y rezan por el milagro.