El Real Zaragoza falló contundentemente en sus fichajes. El 2026 quedará grabado a fuego en La Romareda: el abismo o la salvación.
El Real Zaragoza decidió romper inercias el pasado verano con tres fichajes que marcaron un punto de inflexión. Bazdar, Kosa y Calero simbolizaron un club dispuesto a invertir y a mirar más allá del corto plazo. Fue un gesto de ambición que devolvió ilusión a La Romareda.
El tiempo, sin embargo, fue implacable. La apuesta por el talento emergente, la proyección internacional y la fiabilidad contrastada no tuvieron el retorno esperado. Un año después, el Zaragoza atraviesa la peor crisis deportiva de los últimos años y con el fantasma del descenso acechando.
De la ambición al desencanto
El caso Samed Bazdar es la herida que más escuece en Zaragoza. El club apostó fuerte, con un traspaso elevado (3 millones) y un rol de delantero franquicia, pero la respuesta nunca llegó. La sensación es clara: más que por falta de talento, el proyecto se rompió por desconexión y actitud.
Sebastian Kosa representa otro tipo de decepción. El eslovaco llegó con parte de su pase comprado, pero el ritmo y la exigencia de la categoría lo superaron. Hoy es una ficha sin peso real y su salida invernal se convirtió en una urgencia para recomponer la defensa.
El adiós de Iván Calero cerró el círculo. Costó 400.000 euros, se fue gratis y dejó un mensaje incómodo sobre la planificación. El Zaragoza pasó de invertir para crecer a desprenderse para sobrevivir, asumiendo pérdidas y tratando de limitar daños. El resultado en el campo de juego fue deplorable.

Txema y la presión de acertar sí o sí
El Real Zaragoza afronta el invierno con la delantera en el punto de mira. La salida de Bazdar es un hecho y no se descartan más movimientos arriba, con Bakis y Dani Gómez en la rampa. La idea es clara: agitar el ataque.
En ese radar aparece Jon Karrikaburu, bien conocido por Txema Indias. El ariete tiene mercado y minutos en su actual equipo, lo que complica cualquier intento inmediato. En La Romareda saben que enero es largo y traicionero: lo imposible hoy puede ser oportunidad mañana.
El otro deseo de la secretaría deportiva es Urko Izeta, uno de los nombres propios de la categoría. El delantero del Athletic prioriza seguir en Primera, pero no cierra la puerta a Segunda, donde ya brilló con 15 goles y 3 asistencias en el Mirandés. El Zaragoza lo sigue, aunque asume que la operación es compleja y cara.





