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Respuesta del Zaragoza a ofertas por Bazdar sorprende a La Romareda

El Real Zaragoza descarta las ofertas de cesión por Samed Bazdar desde Portugal y Bélgica, reafirmando su postura de solo aceptar un traspaso que garantice la amortización del fichaje y la estabilidad financiera del club

En el fútbol, como en la vida, hay puertas que se abren con entusiasmo y otras que se cierran con la frialdad de una ventisca. El Real Zaragoza acaba de optar por lo segundo, mirar con gesto serio las propuestas de cesión por Samed Bazdar, venidas de Portugal y Bélgica, y responder con un “no” rotundo, como quien recibe flores marchitas en un aniversario. La decisión ha sorprendido a La Romareda, acostumbrada a ver cómo en el mercado los clubes tantean, prueban, negocian… pero aquí no hubo margen de duda, no se aceptan préstamos, solo ventas definitivas.

Y lo curioso es que las ligas que lo pretendían no eran precisamente destinos menores. La Betclic portuguesa y la Pro League belga habrían representado una ventana a la élite europea para el joven delantero. Sin embargo, ni el club quiso ni el jugador se mostró convencido. Bazdar, con apenas 20 años, ha dejado claro que no cambiará Zaragoza por aventuras que no le seduzcan. A veces, el deseo del futbolista y la lógica económica coinciden en el mismo punto, el rechazo compartido.

La trampa de la cesión

El motivo de fondo revela una verdad incómoda, en el fútbol moderno, la diferencia entre cesión y traspaso no es un matiz semántico, sino una frontera de supervivencia. Una cesión apenas serviría para liberar el salario de Bazdar menos de 300.000 euros anuales, una cifra modesta para los estándares del fútbol, pero no aliviaría el peso real, los tres millones invertidos por el Zaragoza para ficharlo desde el Partizan de Belgrado. En otras palabras, cederlo sería como quitarse un sombrero en medio de la tormenta y esperar que deje de llover.

La realidad es más contundente. El club ya desembolsó 1,5 millones el verano pasado y otros 1,5 millones más en la última temporada, pagos que se reparten en la contabilidad a lo largo del contrato. Esa amortización sigue viva, quemando en los balances como un brasero al que no se le puede apartar la mirada. Para Zaragoza, aceptar una cesión sin perspectiva de venta sería tanto como hipotecar el presente y comprometer el futuro sin recibir nada a cambio.

El Real Zaragoza ha decidido no aceptar las recientes ofertas de cesión que llegaron desde el extranjero para Samed Bazdar

Estrategia y mensaje a futuro

Esta firmeza no es capricho, sino parte de un plan más amplio, el Zaragoza busca sostenerse en la cuerda floja de la economía del fútbol sin caer en el abismo. Decir “no” a operaciones tentadoras a corto plazo puede sonar arriesgado, casi suicida, pero en el fondo es una apuesta por algo más valioso, la estabilidad. En un tiempo en que muchos clubes venden barato lo que les costó caro, Zaragoza ha preferido morderse la lengua y aguantar el pulso.

El mensaje es claro, Bazdar no es una ficha que se presta por capricho, sino un activo estratégico que debe rendir beneficio real. Así, el club construye no solo una narrativa deportiva, sino también una identidad: la de una institución que ya no se conforma con sobrevivir a base de parches. Porque, en definitiva, un préstamo pasajero es como tapar una grieta con cinta adhesiva, mientras que un traspaso bien negociado puede ser el cimiento para levantar una casa.