El Zaragoza se aferra al milagro con Rubén Sellés como principal protagonista. El entrenador se la juega con su idea, a matar o morir.
El Real Zaragoza encontró ante el Huesca ese triunfo que parecía perseguir sin descanso, el primero y más necesario de una travesía que exige hazañas semana tras semana. Una victoria que funciona como un soplo de vida y como un recordatorio de que aún quedan batallas por ganar.
En el vestuario se interpreta este camino como el de la “salvación”, una escalera que empezó desde el sótano tras tocar fondo en Granada y caer a nueve puntos de la permanencia. Hoy, tras el primer paso firme, la salvación se estrecha a seis puntos y el siguiente peldaño es el Mirandés.
El Zaragoza sigue último y su situación sigue siendo alarmante, pero demostró un atisbo de lucidez al dominar a rivales directos como Mirandés y Huesca, a los que superó con autoridad.
El primer boceto del blanquillo de Rubén Sellés deja claras las bases de su proyecto: un once reconocible, una columna vertebral que se repite y una estructura que empieza a mostrar solidez. El joven entrenador comienza a fijar sus piezas sólidas.
Los intocables de Sellés
Sellés levantó su proyecto sobre un grupo reducido y muy reconocible. Insua, Aguirregabiria, Francho, Pomares, Soberón y Guti dieron el presente en todos los duelos de Segunda, una declaración de intenciones del ex míster del Southampton.
La defensa es el cimiento de todo. Sellés recuperó la mejor versión de Aguirregabiria y sostiene a Insua y Pomares como piezas innegociables, mientras que en la sala de máquinas elevó a Francho y Guti al rango de líderes emocionales. Ambos cambiaron de rol en el derbi y el ajuste les sentó de maravilla.
Arriba, Soberón sigue siendo su apuesta personal pese a la falta de gol, adelantando a Dani Gómez y dejando buenas sensaciones junto a Kodro. Valery, cuando las molestias lo permiten, es su arma más incisiva.

Éibar, el próximo escollo para la salvación
Para la visita a Ipurúa, Rubén Sellés sigue pendiente de los partes médicos mientras cruza los dedos para recuperar a Tachi, aunque tanto Cuenca como Akouokou continuarán en el dique seco.
Con Bazdar de regreso tras su compromiso internacional y la baja por sanción de Radovanovic, el valenciano deberá decidir si Saidu o Ale Gomes ocupan ese hueco delicado en la sala de máquinas.




