Rubén Sellés reivindica el carácter del Real Zaragoza: «Somos un equipo tan competitivo como cualquiera en la categoría”

Periodista Deportivo |

El técnico subraya la competitividad del grupo, la gestión del caos y la madurez táctica mostrada en superioridad rival

El triunfo del Real Zaragoza en Ipurúa no fue un simple 1-2: fue una declaración de supervivencia. Rubén Sellés explicó que el equipo supo adaptarse a un partido que cambió de guion muy pronto, gestionó el caos con serenidad y resistió más de una hora con un jugador menos. La victoria, la segunda consecutiva, llegó en un escenario siempre fiero y dejó al técnico con la sensación de que el vestuario está encontrando una identidad basada en compromiso, solidaridad y lectura táctica.

Sellés empezó su análisis recordando que el duelo fue un carrusel emocional. Explicó que el plan inicial buscaba ser protagonistas con balón, pisar campo rival y dominar fases largas de juego, pero reconoció que la expulsión de Yussif Saidu alteró todo. A partir de ahí, la prioridad pasó a ser resistir, ajustar estructuras y sobrevivir a un Eibar que empujó sin descanso. El entrenador destacó que el equipo respondió con carácter, algo que considera imprescindible para competir en una categoría tan exigente.

Sellés defiende el bloque bajo y explica los ajustes que sostuvieron al Zaragoza

El técnico detalló que el primer gran giro táctico fue reforzar la defensa con una línea de cinco para cerrar pasillos interiores y proteger zonas sensibles. Ese movimiento permitió que el Zaragoza redujera espacios, obligara al rival a jugar por fuera y controlara mejor las segundas jugadas.

La defensa joven que interpretó cada escenario sin desorden

Sellés elogió especialmente a los futbolistas más inexpertos en ese bloque bajo, capaces de mantener la serenidad en un tramo en el que el equipo tuvo menos de un 20% de posesión. Recordó que el 1-1 no descompuso al grupo y que la estructura defensiva siguió funcionando incluso cuando el Eibar aceleró. Aseguró que esa madurez permite crecer y que forma parte del plan trabajado durante la semana: “Entrenamos 62 minutos con línea de cinco porque sabíamos que nuestra salvación pasaba por ser sólidos”.

Mensaje de autocrítica por las tarjetas y reacción inmediata tras el gol de Toni Moya

Aunque evitó polémicas arbitrales, Sellés marcó una línea roja respecto a las expulsiones: “No podemos permitirnos otra jornada con rojas”. Explicó que el equipo compite bien con 11, pero que no siempre será posible resistir con 10 como en Ipurúa. Un aviso interno para corregir un patrón reciente.

El gol de Toni Moya, que decidió el encuentro, lo vivió casi sin margen para celebraciones. Contó que tras el tanto solo pensó en blindar el costado y que, si era necesario, estaban listos para pasar a una línea de seis. El vestuario, dijo, entendió el mensaje y se mantuvo firme hasta el final. Sellés cerró su valoración con un pensamiento simple pero contundente: toca volver a trabajar sin perder ni un gramo de humildad.