Los maños se juegan la vida en los próximos cinco meses. Entre bajas y altas, Sellés diseña el operativo “milagro” en Aragón.
El Real Zaragoza entra en una cuenta atrás sin red. Cinco meses para salvar la categoría y, con ella, la vida deportiva del club. No hay margen para agoreros ni distracciones: mientras el año se apaga, Sellés y los suyos ya pisan el acelerador dentro y fuera del césped.
La plantilla vive en un filo contractual inquietante. Siete futbolistas quedan libres en cuestión de días para negociar su futuro, varios de ellos piezas troncales para el técnico. En ese contexto, Txema Indias se maneja a un ritmo frenético en el mercado en busca de oportunidades para reforzar al blanquillo.
Las partidas
El Real Zaragoza afronta un escenario delicado en los despachos. Siete futbolistas de la primera plantilla están a solo cuatro días de poder negociar su futuro, al margen de los cedidos. Entre ellos hay pesos pesados para Sellés, como Insua, Soberón, Guti o el lesionado Aguirregabiria.
La nómina se completa con Pomares, fijo hasta la última jornada pese al relevo de Tasende en Burgos, y dos secundarios como Toni Moya y Sinan Bakis. Este último ha vuelto al foco tras meses en la sombra, reactivado por un técnico que necesita a todos en una recta final sin margen de error.
Además, se encuentran los cuatro futbolistas cedidos: Kodro, Andrada, Adrián y Paul Akouokou.

Las urgencias
El Zaragoza reforzó el eje defensivo en verano con Tachi, Radovanovic e Insua, tres perfiles pensados para resistir y proteger el área. Aquella apuesta dibujó un equipo de trincheras, cómodo en el bloque bajo y en el partido corto. No era un problema de cantidad, sino de concepto.
Con Sellés, el equipo quiso dar un paso adelante y ahí apareció la grieta. Los centrales respondieron en su hábitat, pero sufrieron a campo abierto, obligando a soluciones de emergencia y a cargar de galones a un recién llegado como Alejandro Gomes.
Hoy, con lesiones, salidas y un vacío que nadie ha llenado desde Francés, el mercado invernal vuelve a señalar una urgencia clara: un central veloz que entienda el plan del entrenador.
En cuanto a la parcela ofensiva, los dos anhelo de la secretaría deportiva son Urko Izeta, hoy sin lugar en el Athletic y bajo el radar de media Segunda División. El otro es Jon Karrikaburu, suplente en la Real y a quien Txema conoce del Leganés.





