La Real Sociedad B dispuesta a plantar cara a los bajitos del Deportivo

Periodista Deportivo |

El filial txuri urdin visita Riazor con una idea clara tras una semana atípica marcada por el viaje a Inglaterra

La Real Sociedad B llega a A Coruña con una preparación diferente y un reto mayúsculo por delante. El equipo de Jon Ansotegi ha vivido una semana condicionada por el desplazamiento a Inglaterra para medirse al filial del Brighton, algo poco habitual en plena competición liguera. Aun así, el mensaje del técnico es claro y directo: no viajarán a Riazor solo para resistir.

El contexto no es menor. Enfrente estará un Deportivo descansado, arropado por su gente y con un potencial ofensivo que exige máxima atención. Ansotegi asume la dificultad, pero también reivindica el valor formativo y competitivo de este tipo de partidos para un filial que sigue creciendo en Segunda División.

El respeto al Deportivo no implica encerrarse ni renunciar a la identidad de la Real Sociedad B

El entrenador donostiarra fue explícito al analizar el plan de partido. Reconoció el nivel del rival, especialmente en la línea de mediapuntas, donde varios futbolistas están muy cerca del salto a Primera División. Precisamente por eso, considera el duelo como una oportunidad y no como una amenaza.

La idea pasa por competir de tú a tú, tener el balón y generar ocasiones. Ansotegi entiende que en un escenario como Riazor no basta con defender bien. Ser sólidos atrás será clave, pero insuficiente si el equipo no logra imponer sus momentos con balón y traducirlos en llegadas y goles. La Real Sociedad B no quiere un partido de supervivencia, sino uno completo.

El técnico insiste en que centrarse solo en el aspecto defensivo limitaría las opciones reales de puntuar. Para sacar algo positivo, el filial deberá combinar orden, presión y personalidad con balón, asumiendo riesgos cuando el contexto lo permita.

Riazor como prueba de madurez y aprendizaje para el futuro del filial txuri urdin

Más allá del resultado, el cuerpo técnico valora el impacto de este tipo de encuentros en la formación de los jugadores. Jugar en Riazor, ante un histórico como el Deportivo y con un ambiente exigente, acerca a los futbolistas a estímulos propios de Primera División.

En lo referente a la plantilla, las sensaciones son positivas. Mikel y Gorka ya se han reincorporado con normalidad tras entrenar con el primer equipo y están disponibles para entrar en convocatoria. La única preocupación real sigue siendo la baja de Luken y otros procesos de larga duración, mientras que los pequeños golpes acumulados tras el viaje no parecen relevantes.

Ansotegi subraya que vivir este tipo de escenarios refuerza la confianza futura del jugador. No es una cuestión de elegir el camino más sencillo, sino el más formativo. Competir en Segunda División, ante rivales y estadios de máximo nivel, acelera procesos y prepara mejor a los futbolistas para lo que está por venir.

La Real Sociedad B llega a Riazor con respeto, pero sin miedo. Consciente del nivel del rival, asume el desafío como una oportunidad para medir su crecimiento y reafirmar su identidad competitiva.