18 de noviembre, 20:45, un duelo que puede sellar un billete decisivo en la capital hispalense
El regreso de la Selección Española a Sevilla tiene aroma de noche grande, de esas que elevan el pulso a cualquier aficionado. El martes 18 de noviembre, a las 20:45, el estadio de La Cartuja quiere convertirse en templo, donde el combinado de Luis de la Fuente acaricie su clasificación para el Mundial de Estados Unidos. La primera piedra del camino se pondrá en Georgia, pero será frente a Turquía cuando el billete podría quedar, casi, firmado. La diferencia de goles juega a favor, como un colchón de seguridad que tranquiliza, aunque nada se confirme hasta el pitido final.
Sevilla no pide protagonismo. Se lo gana. La capital andaluza respira fútbol con la misma naturalidad con la que el Guadalquivir acaricia sus orillas. La ciudad se viste de rojo, con bufandas preparadas, banderas al viento y una pregunta repetida en cada esquina: “¿Dónde vemos el partido?”
Presentación oficial: un acto con aroma sevillano y la presencia de grandes figuras nacionales
La previa tuvo su escenario propio. La Plaza de América actuó como puerta de entrada y el Museo de Artes y Costumbres se transformó en altavoz. Allí se presentó el encuentro con una mezcla de historia, cultura y fútbol. Y allí llegaron los flashes, los micrófonos y la atención mediática, también marcada por el ruido alrededor de Lamine Yamal.
Entre los asistentes destacaron rostros institucionales. El exfutbolista Aitor Karanka, representante de la RFEF, fue una de las voces principales, acompañado por Patricia del Pozo, Pedro Curtido y Gorka Lerchundi, director general de eventos e instalaciones deportivas de la Junta de Andalucía. El mensaje fue claro: Sevilla no es solo un estadio bonito, es una ciudad que abraza a la Selección como si fuera parte de su identidad.
Karanka no se escondió. “Hay que poner en valor lo que se está haciendo, porque otras selecciones, incluso campeonas del mundo, están sufriendo para clasificarse”, expresó. Sus palabras sonaron como un reconocimiento a un proceso serio, trabajado y sólido. Un guiño a la afición, pero también al cuerpo técnico y jugadores.
Patricia del Pozo tiró de orgullo andaluz. “Muchas gracias por confiar en nosotros. Ya sabéis que no solemos fallar, porque Sevilla vibra con el deporte”, comentó. Breve, clara y contundente. La ciudad promete ambiente, fiesta y un recibimiento que solo aquí se entiende sin necesidad de explicarlo.

La Cartuja sueña con estreno de camiseta, victoria y celebración rumbo a Estados Unidos
El martes no será un partido más. Tampoco una simple cita clasificatoria. Será el estreno de la nueva piel de la Selección Española, una camiseta muy comentada y aplaudida por la afición. Los jugadores llegarán al césped con ella como bandera, y muchos la sienten como una promesa silenciosa de grandeza.
La afición quiere goles. Quiere ese abrazo final que certifica la fiesta. Los jugadores quieren dejar el camino cerrado, sin calculadoras, sin sustos, sin mirar de reojo resultados ajenos. El plan es simple: ganar, celebrar y mantener el rumbo hacia Estados Unidos, donde la ilusión se multiplica y la palabra “mundial” suena más dulce que nunca.
La Cartuja tiene memoria. Ha visto alegrías, noches épicas y momentos históricos. Y quiere otro. La Selección lo sabe. La ciudad lo espera. Y Turquía será el rival que mida el pulso de una grada que nunca baja el volumen.




