El presidente del gobierno español queda en la mira de la Casa Blanca en medio del conflicto bélico en Oriente Medio. El fútbol, en el medio.
La presencia de la Selección de España en la próximo Copa Mundial, que se celebrará en Estados Unidos, entra inesperadamente en terreno incierto. Lo que debería ser una simple cuenta atrás hacia el torneo empieza a verse condicionado por factores ajenos al balón. La política, una vez más, se entromete en el verde césped.
Donald Trump ha elevado el tono en sus advertencias sobre las relaciones comerciales con España, alimentando un clima de tensión diplomática. En ese contexto, algunos analistas no descartan que la política termine rozando incluso la participación deportiva.
El escenario, aunque extremo, abriría una tormenta de gran magnitud en el torneo. Dejar fuera a una de las selecciones favoritas con Lamine Yamal como gran figura alteraría el equilibrio competitivo y restaría brillo a la cita mundialista. Pero con un dirigente que ha mostrado distancia hacia el fútbol y recelo hacia estructuras internacionales, el factor político amenaza con colarse.
La posibilidad de un boicot entra en escena
El enfrentamiento público entre mandatarios por el conflicto bélico en Irán, que afecta a gran parte de Oriente Medio, se intensificó en los últimos días. La postura de Sánchez, de cuestionar los ataques de EE.UU. e Israel, fue inmediatamente respondida por el líder republicano.
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«España es una perdedora, son muy hostiles. No son buenos compañeros, y nosotros tampoco vamos a serlo con ellos», afirmó Trump fiel a su estilo provocador y con su abuso de poder característico de una potencia mundial. Este cruce diplomático puede derivar en una situación aún peor.
Pedro Sánchez podría ordenar la no participación de la selección como medida de protesta por la guerra de Irán. Sería un boicot de carácter político, similar a los que han marcado la historia olímpica y mundialista, con el fútbol convertido en instrumento de presión diplomática. Escenario extremo, sí, pero no fuera de la consideración.
En diciembre, Trump “amaba” a España
A fines del año pasado, el mandatario estadounidense acaparó todas las miradas durante el sorteo de la Copa del Mundo, realizado en Washington. En un tono conciliador y en medio de un ambiente festivo, Trump puso a España como favorita a ganar el torneo y añadió: “Amo a ese país, soy un gran fan y tienen una gran oportunidad”. Dicen que del amor al odio hay un solo paso… o una guerra de por medio.





