Lamine Yamal llega al Mundial a media máquina

Foto de Flavio Pace
Periodista Deportivo |

Recuperado de la lesión en el bíceps femoral, el extremo del Barcelona entró en el minuto 71 ante Cabo Verde con España atascada en el 0-0 y sin encontrar soluciones

El estreno de Lamine Yamal en un Mundial era el acontecimiento más esperado del debut de España en el Grupo H del Mundial 2026. El extremo del FC Barcelona, que desde el 22 de abril arrastraba una rotura del bíceps femoral en la pierna izquierda, no pudo ser titular en Atlanta. Luis de la Fuente lo dejó claro en la rueda de prensa previa: "Está disponible pero no para comenzar el partido, en perfectas condiciones para disputar unos minutos". La dosificación era la única opción razonable para no arriesgar una recaída en el primer compromiso de la fase de grupos.

El problema es que España no dio con el camino sin él. En la primera parte, La Roja careció de profundidad y desborde en las bandas, reproduciendo el fútbol estéril de posesión larga que ya le costó la eliminación ante Marruecos en Qatar 2022. El portero de Cabo Verde, Vozinha, salvó un remate de cabeza de Aymeric Laporte casi en el descuento del primer tiempo, el instante más peligroso de los primeros 45 minutos.

De la Fuente esperó al minuto 71 para mover ficha

La entrada de Lamine llegó en el minuto 71, durante la segunda pausa de hidratación. Los casi 70.000 espectadores del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta respondieron como si fuera un gol. El efecto fue inmediato sobre el ambiente, pero no tanto sobre el marcador. El extremo arrancó con electricidad, generó un regate, sirvió un pase a Marcos Llorente que acabó desviado, y después fue diluyéndose conforme el partido perdía ritmo y la defensa caboverdiana se ordenaba.

Con apenas 20 minutos disponibles y llegando de dos meses sin competición, Yamal no podía obrar el milagro que el colectivo no había preparado antes de su entrada. El empate 0-0 quedó como el resultado definitivo, un tropiezo histórico contra la selección número 67 del ranking FIFA que ha abierto el debate sobre la gestión de De la Fuente: ¿era el momento de esperar tanto para sacarlo, con el partido muerto en posesión pero sin gol?

El seleccionador ha reconocido en los últimos meses que el plan de recuperación de Yamal para el Mundial era conservador por naturaleza, con la vista puesta en que llegara al tramo eliminatorio en plenitud. Ese argumento tiene lógica médica. Tiene menos lógica deportiva si el partido de debut se resuelve con un empate vergonzante y sin que el equipo hubiera generado una sola ocasión clara antes de su entrada.

Un debut opaco que no debe juzgar la carrera

Lamine Yamal tiene 18 años y llega a su primer Mundial con la mochila de quien ganó la Eurocopa 2024 con 17, un día después de su cumpleaños, y se convirtió en el jugador más joven en alcanzar un gran título internacional. Las expectativas sobre él son desproporcionadas, no porque sean infundadas, sino porque ningún jugador puede ser el salvavidas de un equipo que durante 71 minutos no fue capaz de perforar una defensa ordenada de un rival con jugadores de la segunda división portuguesa.

Lo razonable es reservar el juicio hasta Arabia Saudí, el próximo domingo 22 de junio en Atlanta, donde De la Fuente tendrá que decidir si apuesta desde el inicio por su estrella o mantiene la cautela física. Ese partido, con España obligada a sumar los tres puntos, dirá mucho más sobre el estado real de Yamal y sobre las intenciones tácticas del seleccionador.

Por ahora, el debut mundialista del extremo barcelonés queda como una anécdota agridulce: el estadio rugió en su nombre, él lo intentó con las pocas fuerzas que tenía disponibles, y el partido terminó en un empate que España tardará en olvidar.