Lamine Yamal responde con silencio y madurez a los cánticos islamófobos del España-Egipto: «No tengo nada que decir, sabemos nuestros valores»

Periodista Deportivo |

El delantero del Barcelona de 17 años fue objeto de insultos xenófobos de un sector de la grada del RCDE Stadium pese a ser uno de los jugadores más ovacionados antes del partido

Lamine Yamal eligió la madurez frente a la provocación. El delantero del FC Barcelona, con apenas 17 años, no quiso pronunciarse públicamente tras el España-Egipto disputado en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat pese a ser musulmán y haber estado presente en el campo mientras una parte de la afición coreaba «musulmán el que no bote» en referencia directa al equipo rival. En intervenciones posteriores ante los medios, el futbolista optó por una respuesta que desarmó a sus agresores mejor que cualquier réplica directa. «No tengo nada que decir. Sabemos nuestros valores», afirmó el jugador con la contundencia de quien no necesita más palabras.

La paradoja de la noche: el más ovacionado era musulmán

La ironía del episodio no pasó desapercibida. Lamine Yamal fue uno de los jugadores más ovacionados por la afición antes del partido en el estadio del Espanyol. El mismo público que le tributó ese recibimiento incluía a un sector que minutos después coreaba cánticos islamófobos contra el equipo egipcio. Una contradicción que el propio jugador prefirió no alimentar con declaraciones y que Pedri, en cambio, sí constató públicamente al confirmar que los cánticos se escucharon con claridad desde el campo.

Un jugador que crece por encima de los insultos

La forma en que Yamal gestiona públicamente estos episodios dice mucho de su carácter. Con 17 años y en el centro de todos los focos del fútbol mundial, el delantero ha demostrado una solidez emocional que muchos veteranos envidiarían. No alimenta la polémica, no da titulares de rabia y no permite que quienes le insultan ocupen más espacio del que merecen. Se limita a señalar los valores que le definen y a seguir jugando al fútbol al nivel que le ha llevado a ser considerado uno de los mejores jugadores del planeta.