Habrá pausas en todos los partidos al margen del clima. Infantino sigue imponiendo su estilo “revolucionario”.
La FIFA movió ficha y lo hizo con una medida que promete polémica: la próxima Copa del Mundo tendrá pausas de hidratación obligatorias en cada parte, sin atender al clima ni a la geografía.
Se trata de un ajuste de calado que altera el ecosistema del juego y que, para muchos, camina hacia un fútbol cada vez más pautado. La regla fija un parón en torno al minuto 22, una suerte de “timeout” global que pretende igualar condiciones y blindar la salud de los protagonistas.
El giro responde a las experiencias recientes en torneos cargados de humedad y calor, especialmente en el Mundial de Clubes. La FIFA tomó nota, estandarizó el procedimiento y lo elevó a norma inamovible, con una lectura inequívoca: proteger al futbolista, pero también ordenar el producto.
Objetivo: anunciantes contentos
Detrás de cada pausa también hay patrocinios. Las cadenas ganan un respiro programado, los anunciantes un escaparate estable y el aficionado un juego con nuevas interrupciones que cambiarán el ritmo de los partidos.
Si el encuentro ya se ha parado justo antes del minuto señalado, podrá ajustar la pausa sin desnaturalizar el desarrollo. A esto habrá que sumarle un puñado de minutos añadidos que, se espera, será mayor a los 5 en todos los encuentros.
Cabe recordar que en Brasil 2014, un tribunal obligó a introducir parones ante una ola de calor sofocante.

Más cambios: tres aperturas distintas
Pero el Mundial 2026 no se quedará solo en esta novedad. El torneo arrancará con tres ceremonias de apertura, una en cada país anfitrión, como declaración de intenciones de la primera Copa del Mundo triple de la historia.
El certamen dará inicio el jueves 11 de junio en la Ciudad de México entre la selección local y Sudáfrica, el viernes 12 en Toronto con el encuentro Canadá-Ganador Repesca Europa y en Los Ángeles con el choque Estados Unidos-Paraguay.
Para rematar, la final en Nueva Jersey vendrá acompañada de un megashow del descanso muy al estilo Super Bowl. Otro síntoma de hacia dónde se dirige el fútbol global: un espectáculo cada vez más pensado para la audiencia planetaria.





