Un verano agitado en el Sevilla FC destapa de nuevo el caso Nianzou y alimenta el malestar de una afición cansada de un rendimiento impropio
El Sevilla FC vive semanas cargadas de ruido, dudas y sobresaltos mientras la plantilla intenta avanzar entre bajas, regresos incompletos y fichajes que aún buscan encajar. En medio de ese escenario aparece otra vez el nombre de Tanguy Nianzou, convertido ya en uno de los mayores focos de frustración de la afición por un historial físico que no deja de empeorar. Sus ausencias acumuladas, unidas al difícil momento económico de la entidad, han reavivado un debate que no deja indiferente a nadie en el barrio de Nervión.
La sensación general es la de un club que convive con demasiados frentes simultáneos. La llegada de Matías Almeyda al banquillo apenas suma dos partidos, pero ya convive con un clima de urgencia permanente. Las nuevas incorporaciones intentan adaptarse sobre la marcha mientras las bajas vuelven a sacudir a una plantilla que empieza a asumir que cada contratiempo pesa más de lo que debería en plena reconstrucción deportiva.
Las lesiones de Nianzou vuelven a impactar en el Sevilla FC y agrandan una brecha difícil de sostener entre el jugador y la afición
La lesión miotendinosa del recto anterior que sufre Tanguy Nianzou supone su octava baja desde que firmó por el Sevilla FC, un dato que resume mejor que cualquier discurso el problema de fondo. El central francés estará fuera al menos dos meses y suma ya 62 partidos perdidos por dolencias físicas, una cifra demasiado alta para un futbolista llamado a liderar la defensa tras su llegada desde el Bayern de Múnich.
Su contrato y su alto salario, uno de los más elevados de la plantilla, tensionan aún más la situación en un club que necesita aligerar costes mientras convive con pérdidas económicas importantes. El contraste entre su rendimiento real y la inversión realizada alimenta una sensación de agotamiento dentro de la afición sevillista, que observa cómo el zaguero no logra continuidad pese a haber disputado solo 50 encuentros en cuatro temporadas.
En ese clima apareció un gesto que se hizo viral: el abogado sevillista Antonio Campos publicó un mensaje irónico ofreciéndose a tramitar su baja laboral “por incapacidad absoluta para ejercer su profesión”. La propuesta, pese a su tono humorístico, tuvo una enorme repercusión y reflejó el sentir de un sector importante de la masa social: el hartazgo por una etapa que parece no tener salida clara.

Entre regresos complicados, dudas médicas y fichajes que buscan estabilidad, el Sevilla FC avanza entre incertidumbre estructural y presión deportiva creciente
Mientras el foco mediático se centra en Nianzou, el club afronta otros contratiempos que completan el mapa del problema. Joan Jordán, que volvió tras su cesión al Deportivo Alavés, tuvo que pasar por quirófano por una hernia discal que lo dejará fuera tres meses. Su recuperación truncada supone un golpe anímico y deportivo para un jugador que buscaba relanzarse después de recuperar sensaciones en Mendizorroza.
En el lado opuesto, Gabriel Suazo y Kelechi Iheanacho ya trabajan con el grupo tras superar trámites y dolencias, aunque aún necesitan tiempo para integrarse en el plan de Almeyda. El club intenta reconstruir una plantilla que ha sufrido un deterioro evidente en poco tiempo, condicionada por el menor presupuesto de Primera y Segunda División y la urgencia por ajustar la masa salarial.
El desafío es enorme porque el margen de error es reducido y cada lesión, cada recaída y cada ausencia prolongada tiene un impacto directo en lo deportivo y lo económico. El Sevilla FC vive un presente exigente en el que los nombres propios, como el de Nianzou, simbolizan tanto los problemas recientes como la necesidad de un giro profundo que devuelva estabilidad al proyecto.




