Alguacil abandona el barco sevillista

Periodista Deportiva |

Imanol Alguacil no embarca en el Sevilla: dudas, filtraciones y un banquillo en el limbo

El Sevilla FC busca entrenador con la desesperación de quien busca tierra firme en una tormenta. Pero el barco blanquirrojo, lejos de atraer tripulantes, parece espantar a los capitanes más deseados. El último en negarse o, al menos, en no subirse ha sido Imanol Alguacil. Y lo ha hecho con el sigilo de los que saben navegar entre dos aguas: la del romanticismo por el proyecto deportivo… y la del petróleo árabe.

En Riad ya habían encendido las bengalas. Algunos medios daban por cerrado su fichaje por el Al-Shabab con tanto entusiasmo como falta de rigor. Pero no, el técnico de Orio aún no ha firmado nada. Ni con ellos ni, lo que más preocupa en Nervión, con el Sevilla. Y es que los primeros contactos con Antonio Cordón no han sido precisamente lo que se dice fructíferos. En el diálogo entre ambos, más que ilusión, flotaron las dudas. Dudas sobre la estructura, sobre la planificación, sobre si hay un rumbo claro en el proyecto deportivo… en fin, lo de siempre cuando el capitán anterior ha abandonado el timón y la brújula sigue sin calibrar.

Imanol, que estuvo de visita exprés en Arabia seis horas de conversación, según fuentes locales se dejó seducir por los millones saudíes y también por el relato. Porque Al-Shabab, aunque huérfano de títulos recientes, quiere volver a sentirse grande. Y en ese cuento él podría ser el protagonista. Claro que su nombre también ha rondado por despachos como los del Oporto. Por eso, decir que está cerca de firmar con alguien es como decir que un avión está a punto de aterrizar… sin saber aún en qué país.

Alguacil
El Sevilla mantiene el interés por Imanol Alguacil, aunque el técnico vasco duda del proyecto

Los millones árabes clave en la decisión

¿Y el Sevilla? Pues mirando el calendario con nerviosismo. Porque mientras Alguacil sigue deshojando la margarita, Bordalás ha cerrado la puerta desde Getafe con el habitual bordalazo dialéctico. Y eso deja sobre la mesa un solo plan B viable: Matías Almeyda. El argentino, que ya vistió la camiseta nervionense en los 90 con más entusiasmo que continuidad, espera paciente. Ha frenado todo tras su salida del AEK, pendiente de una llamada definitiva desde el Ramón Sánchez-Pizjuán. Los contactos existen, los números cuadran, la nostalgia aprieta… pero la firma no llega.

Mientras tanto, el Sevilla observa cómo se evaporan los días y cómo otros equipos planifican mientras en Nervión aún no saben ni quién pondrá la pizarra en agosto. Es lo que pasa cuando la brújula del club apunta a demasiados rumbos a la vez: ningún destino parece suficientemente claro.