Almeyda explota tras su expulsión: «Es una injusticia, no insulté a nadie»

Periodista Deportivo |

El técnico del Sevilla pide perdón por su reacción «vergonzosa» pero señala la falta de criterio en el arbitraje español

Tras el volcánico empate ante el Deportivo Alavés en el Ramón Sánchez-Pizjuán, Matías Almeyda compareció en rueda de prensa con un tono que osciló entre la contrición y la indignación. El preparador argentino comenzó pidiendo disculpas públicas a su familia, a la afición sevillista y al mundo del fútbol por su comportamiento tras ver la tarjeta roja, calificando su propia reacción de «vergonzosa». Sin embargo, Almeyda fue tajante al defender su inocencia respecto al motivo de la expulsión, asegurando que en ningún momento faltó al respeto al colegiado Iosu Galech.

El entrenador relató con incredulidad cómo se produjo el incidente, afirmando que ni siquiera el cuerpo arbitral sabía explicarle el motivo de su castigo. Según su versión, la injusticia de verse expulsado sin haber mediado palabra fue lo que le hizo «perder la cabeza». Almeyda cargó contra la facilidad con la que se sanciona a los técnicos en LaLiga, sugiriendo que su forma de hablar «con el corazón» y de manera abierta podría estar incomodando a ciertos estamentos. Además, advirtió que cualquier cosa que el árbitro redacte en el acta será «una mentira», ya que asegura que solo se limitó a apoyar la cabeza en el banquillo tras lamentar una falta.

Un nuevo sistema táctico y el estado de Azpilicueta y Juanlu

Más allá de la polémica arbitral, el técnico quiso poner en valor el esfuerzo de sus jugadores, quienes mantuvieron el orden táctico durante casi 90 minutos en inferioridad numérica tras la temprana expulsión de Juanlu Sánchez. Almeyda destacó que este encuentro podría marcar el punto de arranque para un nuevo sistema de juego que beneficie al bloque en el futuro, mostrándose satisfecho por la solidez defensiva recuperada. Sobre Juanlu, evitó profundizar en el error del canterano, remitiéndose a una charla privada que mantendrán durante la semana para analizar las imágenes y aprender de lo sucedido.

En el apartado médico, Almeyda confirmó que el cambio de César Azpilicueta fue una medida de absoluta precaución. El veterano defensa navarro se sentía «mareado» en el descanso debido al golpe sufrido en la primera mitad y, aunque intentó continuar, el cuerpo técnico decidió no asumir riesgos ante la posibilidad de una lesión mayor. El argentino concluyó valorando el reparto de puntos como un resultado positivo dada la épica de jugar con diez, recordando que en la lucha por la permanencia cada unidad es vital en una liga donde «nadie regala nada» y todos se juegan el puesto de trabajo.