Akor Adams al rescate del Sevilla

Periodista Deportivo |

El atacante regresó de la Copa África para revitalizar al equipo y darle un poco de aire a un golpeado Almeyda.

El Sevilla parecía condenado en el Martínez Valero, atrapado en un 2-0 cuando el reloj ya empezaba a dictar sentencia. Pero Almeyda agitó el banquillo con fe y urgencia, y el partido cambió de guion. De pronto, el partido se rompió y el club hispalense se despertó en una ráfaga.

Akor Adams fue el detonante. Recién aterrizado tras la Copa de África, sin apenas pausa ni adaptación, el nigeriano apareció con jerarquía y, fundamentalmente, efectividad. Dos goles en un final desatado rescataron un punto vital y devolvieron oxígeno a un equipo que se niega a bajar los brazos.

En poco más de un mes, la transformación del delantero fue total.

De resistido a salvador

En diciembre pasado, Akor fue uno de los símbolos de los reproches de la afición sevillista tras su noche torpe en Mestalla. El delantero falló, como fallan todos, pero la crítica cruzó la frontera y fue despiadada. Adams lo sabe, igual que Isaac Romero: están más cerca del gol que nadie y por eso también del perdón colectivo.

El último mes le ha dado la razón al nigeriano. Marcó, asistió, brilló en África junto a Osimhen y Lookman y regresó sin descanso para cambiar un partido que parecía perdido. Sin entrenar, sin cartel de titular y con el Sevilla contra las cuerdas, necesitó 15 minutos para rescatar un punto vital.

En lo que va del curso, Akor lleva cinco dianas y tres asistencias en 15 partidos. Además, es uno de los nombres de confianza de Almeyda. “El equipo me necesitaba”, dijo el futbolista de 25 años haciéndose cargo del rol importante que hoy ocupa en Nervión.

Luces y sombras en Nervión

La cruz volvió a aparecer en los nombres de Isaac Romero y Nianzou. El delantero sigue peleado con el gol, dejando pasar un mano a mano que pudo cambiar el partido y despidiéndose con números grises pese a su entrega. Más inquietante fue lo del central, corregido por Almeyda a los veinte minutos de salir.

La luz llegó desde la cantera. Oso firmó una actuación reivindicativa, desbordando sin complejos, mientras Vlachodimos sostuvo al equipo desde atrás. El meta griego volvió a ser ese guardián discreto que tapa grietas cuando el Sevilla se parte por el centro.