La incertidumbre que rodea al experimentado defensor crece en Nervión, que estaría valorando no extender el vínculo.
El futuro de César Azpilicueta en el Sevilla ha quedado marcado por una cuestión puramente matemática. El defensa navarro, de 36 años, tenía pactada una renovación automática si alcanzaba los 25 partidos oficiales esta temporada. Sin embargo, es imposible cumplir la meta.
El legendario zaguero lleva 14 encuentros disputados con diez jornadas de Liga por delante, por lo que el objetivo se ha esfumado. La situación no pasó desapercibida en el último duelo disputado en el Camp Nou. Almeyda no le dio minutos de juego (arrastraba una lesión) y lo preservó para el vital cruce ante el Valencia.
Su ausencia en el once no respondió únicamente a una decisión deportiva, sino a una estrategia del club para evitar que se acercara al umbral fijado en su contrato. De esta forma, el Sevilla despeja el camino y deja su continuidad sujeta a una negociación directa.
Negociación directa, decisión en verano
En este contexto, el escenario cambia por completo para ambas partes. Sin la activación automática de la cláusula, el futuro del veterano dependerá de conversaciones entre el jugador y la dirección deportiva. Allí radica puramente la cuestión económica. La entidad hispalense pretende rebajarle el salario. Habrá que dilucidar si el ex Chelsea y Atleti está dispuesto a acceder a esas condiciones.
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Para Almeyda no hay debate. Azpilicueta es una pieza fundamental, dentro y fuera del césped. Con su experiencia y liderazgo, ordena la retaguardia y aporta jerarquía. Frente al Barça, el equipo lo extrañó horrores y sufrió ante la embestida letal del elenco de Flick.
El físico le pasó factura
La temporada del ex capitán del Chelsea estuvo marcada por un pulso constante con las lesiones. Desde su inscripción con el Sevilla en septiembre de 2025, el navarro se ganó rápidamente la confianza de Matías Almeyda. El inicio fue prometedor, encadenando titularidades hasta que una lesión ante el Mallorca, en octubre, frenó su impulso.
Tras superar ese contratiempo reapareció frente al Atlético, aunque nuevas molestias musculares volvieron a apartarlo de los terrenos de juego.
Ese parón le hizo perder continuidad durante buena parte del mes de noviembre.
Su regreso llegó en el derbi. Sin embargo, cuando parecía recuperar ritmo competitivo, volvieron las ausencias que cortaron su progresión.





