Batalla legal en Nervión: el Sevilla activa a sus servicios jurídicos para blindar a Almeyda

Periodista Deportivo |

El club presenta alegaciones y denuncia que el acta de Galech Apezteguía «no dice la verdad»

El Sevilla FC ha decidido pasar al ataque en los despachos tras el polémico arbitraje sufrido ante el Deportivo Alavés. En este febrero de 2026, la entidad hispalense ha activado toda su maquinaria legal para intentar minimizar la sanción a Matías Almeyda, cuya expulsión el pasado sábado ha dejado al equipo en una situación crítica. El club ya ha presentado alegaciones ante el Comité de Disciplina alegando que el acta arbitral falta a la verdad al describir las protestas del técnico argentino, intentando que la tarjeta roja quede directamente sin efecto antes de que se haga pública la resolución este miércoles.

La preocupación en la planta noble del Sánchez-Pizjuán es máxima. Almeyda no es solo el entrenador; ante el silencio mediático de Del Nido Carrasco y Antonio Cordón, el «Pelado» se ha convertido en el único portavoz del sentimiento sevillista. Pese a la irregularidad deportiva, la afición coreó su nombre tras el incidente, lo que ha empujado a la directiva a «ir a muerte» en su defensa. El propio presidente ya ha mantenido contactos con el CTA para expresar su malestar, consciente de que perder a su líder en el banquillo durante varios partidos con el equipo flirteando con la zona baja podría ser un golpe letal.

Recursos en cascada para evitar que el equipo se quede «descabezado»

El Sevilla tiene claro que no se detendrá en la primera instancia. Si el organismo que preside García Cirac impone una sanción ejemplar, el club está dispuesto a recurrir a todas las instancias necesarias, incluyendo Apelación y, si fuera preciso, el TAD. La estrategia legal se centra en las imágenes de televisión, que según el club contradicen la versión de Galech Apezteguía sobre los supuestos insultos y gestos del preparador argentino. En Nervión consideran que la reacción posterior de Almeyda fue fruto de una injusticia previa y pelearán por cada partido de sanción.

Esta batalla jurídica llega en un momento de enorme fragilidad institucional. Con el sevillismo dividido sobre el futuro del banquillo pero unido en su rechazo a los arbitrajes, la defensa de Almeyda se ha convertido en una cuestión de estado. El club busca evitar a toda costa que la estructura deportiva se desmorone por una sanción de larga duración que deje al vestuario sin su principal referente motivacional en el tramo decisivo de la temporada.