La venta del Sevilla entra en su etapa final. Del Nido Benavente, obligado a desprenderse de sus acciones.
El Sevilla vive días de terremoto silencioso. La venta de la entidad hispalense avanza a velocidad de vértigo y en Nervión ya asumen que el desenlace está a la vuelta de la esquina. La operación se cocina entre despachos y firmas.
Si nada se tuerce, el traspaso del paquete mayoritario será oficial en un plazo máximo de 90 días. El papel de José María del Nido Benavente, eterno protagonista del tablero sevillista vuelve a ser clave en este embrollo accionarial.
Pese al viejo anhelo de volver a mandar en el club, Benavente está prácticamente obligado a vender si aparece una oferta de 3.500 euros por acción. Y RedBird, de la mano de Fenway Sports Group, llega con la chequera bien cargada.
El juego camaleónico de Del Nido Benavente
Hace semanas, Del Nido padre reveló que rechazó una oferta “insuficiente” por parte de la Tercera Vía, integrada por Antonio Lappí y Quintero. Si se efectivizan los números del capital extranjero, el exmandatario podría ingresar entre 80 y 90 millones de euros.
El resto de las familias históricas (Alés, Carrión, Castro y Guijarro) observan el tablero con pragmatismo. Todas parecen dispuestas a vender, aunque no darán un paso definitivo sin cerrar antes la posición del máximo accionista.

A días de una Junta definitoria
La sensación es que la Junta del 15-D pondrá nombre propio al futuro del Sevilla.
La inversión total de los extranjeros ascendería a 495 millones, incluyendo una ampliación de capital que dinamitaría cualquier intento de competencia. Los nuevos dueños, si finalmente aterrizan, ya mueven fichas antes de pisar Nervión.
Además, Fenway negocia con LaLiga para inyectar dinero fresco en el mercado invernal, con la idea de reflotar un proyecto deportivo que necesita urgencias, músculo y dirección.
Liverpool, como principal fortaleza
Fenway Sports Group maneja una constelación deportiva que trasciende fronteras. Con el Liverpool como joya de su corona europea y los Boston Red Sox como emblema en la MLB, el holding estadounidense presume de una estructura que combina tradición, negocio y ambición.
A su paraguas también se suman activos estratégicos en otros deportes, como el equipo de hockey Pittsburgh Penguins, reforzando una cartera que se expande sin prisa pero sin pausa. Un proyecto con sello americano que sigue acaparando nuevos horizontes en el deporte global.





