Los posibles compradores avanzan en silencio mientras perfilan un proyecto sin Del Nido y con Monchi como pilar
La posible venta del Sevilla FC se ha convertido en el único foco de ilusión para un sevillismo desgastado por años de inestabilidad deportiva y tensiones internas. El club vive un momento de enorme sensibilidad, y las conversaciones con varios fondos de inversión, tanto extranjeros como españoles, avanzan con convicción pero sin precipitación.
Lo único claro a día de hoy es que, si la operación llega a buen puerto, el nuevo proyecto nacerá con un movimiento simbólico y definitivo: la salida inmediata de José María del Nido Carrasco, figura cuya continuidad no contemplan los grupos interesados.
Lo que parecía un acuerdo inminente para cerrar antes de final de año está lejos de cristalizar. Las negociaciones siguen vivas, pero la complejidad jurídica y económica exige tiempo, auditorías y garantías. La cifra aproximada por acción rondaría los tres mil euros, aunque esa valoración aún puede oscilar dependiendo del reparto final de poder y de los compromisos que asuman los compradores.
Los fondos tantean el club paso a paso y fijan su hoja de ruta en un relevo estructural
Según fuentes consultadas, los grupos en la puja vienen con intención firme de adquirir el club, sin amagos mediáticos ni maniobras superficiales. La operación, sin embargo, se cocina a fuego lento porque requiere revisar múltiples capas: situación económica real, deuda, estructura deportiva, contratos en vigor, capital social y viabilidad del proyecto a medio plazo. La sensación interna es que el proceso avanza, pero nadie se atreve a hablar de plazos cerrados.
Entre las pocas certezas destaca el deseo compartido por todos los inversores de iniciar una nueva etapa sin la influencia de Del Nido Carrasco. Su salida, más que un gesto político, sería un requisito operativo para recomponer la relación con la afición y pacificar un entorno envenenado por disputas internas prolongadas. La idea es presentar un proyecto que respire credibilidad desde el primer día.

Monchi aparece como la figura clave que todos quieren para legitimar el nuevo proyecto
En paralelo, los compradores barajan una maniobra estratégica destinada a enviar un mensaje potente al sevillismo: recuperar a Monchi como figura central del área deportiva. Su nombre aparece en todas las conversaciones, no solo por su capacidad para construir proyectos ganadores, sino también por la autoridad simbólica que ejerce sobre el club y su masa social.
La visión de los futuros dueños es evidente. Colocar a Monchi al mando permitiría blindar el proyecto frente al desgaste inicial y ofrecer a los aficionados una referencia conocida, respetada y asociada a la época más gloriosa del Sevilla. Su papel funcionaría como escudo, como puente emocional y como garantía profesional en un momento que exige reconstrucción total.
El sevillismo observa entre la desconfianza y la esperanza. Y aunque la venta aún está lejos de cerrarse, el eje Del Nido fuera – Monchi dentro empieza a perfilar el futuro inmediato del club.





