El Sevilla diseña el futuro Sánchez-Pizjuán con una ampliación considerable en la capacidad y copia al modelo Borussia Dortmund.
El Sevilla FC se asoma a una de las transformaciones más ambiciosas de su historia. En pleno proceso de venta, Nervión se prepara para despedir un estadio mítico y dar paso a una versión más feroz de sí mismo. El actual Sánchez-Pizjuán, inaugurado en 1958, será demolido en 2027.
En el mismo sitio nacerá un recinto nuevo, moderno, pero con el alma intacta. La idea no es borrar el pasado, sino amplificarlo. El club bajará la cota del terreno de juego para ganar capacidad sin crecer en altura. Así se pasará de algo más de 43.000 asientos a unos 55.000.
Esa decisión no es solo arquitectónica, también futbolística. El graderío estará más cerca del césped, similar a la grada Sur del Signal Iduna Park, el estadio del Borussia Dortmund.
El muro rojo
La joya del proyecto estará en Gol Norte. Una grada única, empinada, continua, concebida como una muralla rojiblanca. Un guiño claro a los grandes fondos europeos que convierten el ruido en arma y ejercen presión sobre el rival.
El resto del estadio mantendrá una estructura reconocible. Gradas homogéneas, inclinadas al máximo permitido y volcadas sobre el campo. Todo pensado para reforzar ese efecto caldera tan sevillista.

Explotar el marketing a fondo
El nuevo Pizjuán, cuyas obras tiene un estimado de duración de tres años, también mirará más allá del fútbol. Museo, tienda oficial, oficinas y un tour diseñado como experiencia central. El estadio será un punto neurálgico de la ciudad.
Habrá espacios para eventos y zonas hospitality activas todo el año. El Sevilla quiere un estadio vivo, rentable y con identidad. Un coloso moderno.
Dónde jugará, la polémica instalada
Mientras el Pizjuán ingrese en obras, el Sevilla deberá buscar un hogar eventual. El primero que aparece en el radar, por cercanía es La Cartuja. Sin embargo, está siendo utilizado actualmente por el Betis mientras reconstruye el nuevo Villamarín.
En ese contexto, Ángel Haro advirtió que tiene un contrato con el estadio y no ve “viable” compartirlo con otro equipo, menos con su clásico rival.





