El líder absoluto en amonestaciones de LaLiga afronta el parón con el riesgo real de perder a dos titulares intocables
El Sevilla FC salió del duelo ante CA Osasuna con una sensación agridulce. Ganó, respiró y recuperó confianza, pero pagó un peaje peligrosísimo: cinco nuevas amarillas que vuelven a situarlo como el equipo más castigado de LaLiga. El problema no es solo el dato, sino el momento.
Con el derbi sevillano del 30 de noviembre en el horizonte, dos pilares del once de Almeyda Peque y Tanguy Nianzou están a una sola tarjeta de quedarse sin la cita más caliente de la temporada.
El líder indiscutible en amonestaciones, a años luz del resto de equipos
El registro es abrumador y difícil de digerir para la afición nervionense. En solo 12 jornadas, el Sevilla FC acumula 41 tarjetas amarillas, una media de 3,41 por partido. El siguiente en la lista, el Deportivo Alavés, aparece a galaxias de distancia con 28.
Lo más llamativo es la paradoja: el equipo hispalense vive sobre una tormenta de sanciones, pero no ha visto ni una sola roja directa en toda la liga. Da la sensación de que cada falta, cada protesta y cada choque termina en tarjeta. Fútbol poco duro, castigo máximo.
Ortiz Arias dejó la foto más reciente del problema: Carmona, Sow, Nianzou, Suazo y Mendy fueron amonestados frente a Osasuna, sin que existiera un partido bronco, polémico o tenso. Una lluvia sin tormenta.
Carmona ya está descartado para el derbi, y Peque y Nianzou caminan por la cuerda floja
La primera consecuencia es inmediata. José Ángel Carmona vio su quinta amarilla y cumplirá sanción en la visita al RCD Espanyol, lo que le garantiza estar disponible en el derbi. La preocupación llega con los otros dos señalados: Peque, hoy titular indiscutible para Almeyda, y Nianzou, jerarquía en la zaga, están apercibidos.
Aquí aparece otro dilema: reservarlos sería un golpe deportivo enorme para un Sevilla que vive de la necesidad de sumar cada partido. Almeyda no contempla sentarlos. Ambos, salvo sorpresa, serán titulares ante el Espanyol. Si el árbitro los apunta en su libreta, el entrenador perderá a dos jugadores clave justo en la cita más emocional del curso.
Y eso en un equipo que todavía pelea por estabilizar su juego y su tabla, duele más que una tarjeta.
Un extraño protagonismo del VAR y un Sevilla que vive al límite
El encuentro ante Osasuna dejó otro dato llamativo: el penalti señalado a Rubén Vargas no fue pitado en directo, y solo llegó tras revisión del VAR. En esta temporada ya son cuatro las acciones que han cambiado el signo de un partido para el Sevilla gracias al videoarbitraje.
Sin VAR, sería el equipo más perjudicado de toda la competición. Con él, respira, pero no despeja dudas. La sensación es clara: este Sevilla compite con demasiada tensión y con demasiada facilidad para correr riesgos innecesarios en cada duelo individual.

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Un derbi que puede cambiar dinámicas, estados de ánimo y hasta el rumbo de la temporada
El calendario no perdona. Tras el parón llega el RCD Espanyol, un equipo que muerde en casa. Después, el derbi contra el Real Betis en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Y esa cita no solo es fútbol: es reputación, orgullo y una ciudad partida en dos.
Almeyda sabe que sin Peque ni Nianzou todo se complica. El catalán está siendo una chispa ofensiva que el equipo no tenía, y el central es hoy el jefe de la retaguardia. Sustituir a uno ya cuesta. A los dos, puede ser un golpe emocional durísimo.
El mensaje interno es claro: jugar, competir y no especular. Pero con 41 tarjetas en 12 jornadas, la estadística pesa más que la intención. La amenaza está ahí, visible y peligrosa.
El parón no será descanso, será examen
El vestuario intentará apagar incendios, limpiar la cabeza y recuperar calma. Almeyda trabajará para que su equipo compita sin tanto riesgo, sin tantas protestas, sin esa sensación de que cada balón dividido termina en tarjeta.




