La derrota en Anoeta sacó a relucir un perfil de Almeyda que hasta ahora no habían visto sus jugadores. Bronca y cambio de página para la Copa.
La caída frente al colista desató una minicrisis en Nervión. Sin ocultar sus emociones, Matías Almeyda mostró su enfado con los jugadores dentro del vestuario y les reclamó por los errores que derivaron en una nueva derrota del Sevilla. El partido por Copa pasa a ser trascendental.
El Pelado habría perdido la paciencia y estalló en el vestuario. Por primera vez, los jugadores vieron al técnico argentino sacar a relucir su carácter más severo, harto de los fallos infantiles que volvieron a costarle puntos a su equipo. La escena, cargada de tensión, fue un toque de atención.
El grupo mantiene una buena sintonía, pero el mensaje fue claro. Almeyda no tolerará más concesiones que puedan dinamitar el trabajo de semanas.
Fuerte autocrítica
Tras dejar escuetas palabras en San Sebastián, el ex River Plate se mostró más sereno y reflexivo en la previa del duelo ante el Toledo. “Por momentos nos entusiasmamos y por momentos volvemos a la realidad”, afirmó el míster argumentando la irregularidad del equipo.
Almeyda admitió que al Sevilla le faltó fútbol en Anoeta y matizó que, aunque su equipo sea el más amonestado de LaLiga, eso no significa que sea violento. Según él, esa estadística refleja más la intensidad y el carácter competitivo que una actitud agresiva.
“El fútbol no se gana desde la pizarra”, sentenció el estratega de 51 años, que pide trabajo, confianza y equilibrio. Reconoce que el equipo alterna buenos momentos con bajones, pero tiene claro el camino: mejorar sin perder identidad.

Almeyda prueba al equipo B
Almeyda rotará de forma notable y dará minutos a los menos habituales. Agoumé descansará tras acumular sanciones, mientras que Joan Jordán seguirá fuera de la lista. Entre los que tendrá una oportunidad está Nyland, que regresa a la portería tras perder el puesto con Vlachodimos.
El Sevilla afronta el duelo en Salto del Caballo como una oportunidad para limpiar la imagen y tomar aire antes de ir al Metropolitano, un terreno siempre hostil. Más que un trámite, el choque servirá para romper la dinámica irregular y reencontrarse con sensaciones positivas.




