El Sevilla sobrevive a la tormenta: un gol agónico de Kike Salas frena al Girona (1-1)

Periodista Deportiva |

El Sánchez-Pizjuán celebra un empate con sabor a épica

El fútbol regresó a Nervión tras el paso de la tormenta Leonardo, que obligó a postergar el choque hasta que la alerta naranja remitió. En un duelo de estrategias entre Matías Almeyda y Míchel, el Sevilla FC logró rescatar un punto de oro en el último suspiro ante un Girona FC que ya saboreaba la victoria. El empate a uno final castigó la falta de contundencia de los catalanes para cerrar el partido y premió la fe de un conjunto andaluz que nunca bajó los brazos a pesar de ir a remolque desde el pitido inicial.

La historia del encuentro pareció quedar escrita apenas al minuto y medio de juego. Una internada de Viktor Tsygankov por la banda derecha terminó en una descarga hacia la medialuna, donde apareció Thomas Lemar. El francés, con un golpeo seco y ajustado a la base del palo, batió a Odysseas Vlachodimos para poner el 0-1. Durante gran parte del choque, el Girona controló los tiempos y el Sevilla apenas lograba inquietar la portería de Paulo Gazzaniga, sufriendo ante la circulación de balón de los visitantes.

Kike Salas aparece en el caos para rescatar al Sevilla

Cuando el partido agonizaba y el Girona se veía con los tres puntos en el bolsillo, llegó el error defensivo que cambió el destino de la contienda. El Sevilla aprovechó una indecisión en la zaga gerundense cerca del área para que Kike Salas cazara un balón suelto. El canterano sevillista no se lo pensó y conectó un zurdazo inapelable que supuso el 1-1 definitivo, desatando la locura en las gradas de un estadio que ya temía la derrota.

Este resultado deja sensaciones encontradas para ambos bandos. Para los de Míchel, supone perder dos puntos de forma cruel tras haber dominado prácticamente desde los vestuarios. Para el Sevilla de Almeyda, este punto agónico refuerza la moral del grupo en un calendario apretado por las reprogramaciones meteorológicas. La pegada de Salas salvó los muebles en una noche donde el fútbol tuvo que sobreponerse a las inclemencias del tiempo para ofrecer un desenlace cargado de adrenalina.