El Sevilla celebrará su Junta con el foco en la venta del club. El capital extranjero avanza a paso firme para tomar el mando en Nervión.
Horas decisivas en Nervión. El Sevilla se cita para una Junta que va mucho más allá del trámite. Sobre la mesa, unas cuentas en rojo con 54 millones de pérdidas y una venta que promete un giro radical en 2026. Las cartas están sobre la mesa.
La directiva hispalense presume de solvencia estructural gracias a los fondos propios, cifrados en 101 millones. Una fotografía que se sostiene por la ingeniería financiera, pero, sobre todo, por la muleta constante de Goldman Sachs. Sin ese respaldo, el relato sería muy distinto.
Los yankis, con poder de decisión
La entidad norteamericana ya inyectó 108 millones y tiene preparado un segundo tramo de 70. En total, más de 170 millones prestados que colocan al banco como actor principal del tablero. El cumplimiento con UEFA y la ley llega, pero a un precio elevado.
El dato es demoledor: casi la mitad del pasivo del club descansa en una sola entidad. De los cerca de 400 millones de deuda, Goldman controla las llaves del despacho.
Con ingresos que apenas rondan los 100 millones anuales y una curva descendente, el desequilibrio es evidente. Se debe cuatro veces más de lo que entra. El futuro inmediato del club se escribe en inglés.
La venta, el tema principal
Mientras tanto, el sevillismo contiene la respiración ante una posible venta. El nombre de inversores estadounidenses gana peso en los pasillos.
En este escenario emerge Del Nido Benavente. Con cerca del 37% del accionariado, sigue siendo una pieza clave en cualquier desenlace.

El rechazo de parte de la afición a los extranjeros
El runrún sobre una posible venta del Sevilla a capital estadounidense activó las alarmas en la grada. El sevillismo de base percibe un punto de no retorno y pasó de la preocupación a la acción, con la protesta como único altavoz.
Peñas, pequeños accionistas y Biris Norte comparecerán juntos para escenificar una unidad inédita. Denuncian la deriva institucional y el riesgo de alterar la identidad del club en vísperas de una Junta marcada por un escenario gastado.
La oposición al desembarco extranjero es frontal y sin alternativas en el horizonte. Descartada la vía local (Lappi-Quintero), el temor apunta al patrimonio y al Sánchez-Pizjuán como moneda de cambio.





