Guerra de filtraciones en el Sevilla FC: la planta noble contraataca para dinamitar la oferta de Lappí frente a los fondos americanos

Periodista Deportivo |

Sevilla en la etapa decisiva de su venta. En medio del juego de poder, la Tercera Vía no se rinde y lanza su ofensiva final.

El Sevilla FC sigue inmerso en un proceso de venta tan delicado como opaco, con cifras que bailan según la fuente y el interés. Sobre la mesa conviven propuestas que rondan los 3.000 euros por acción procedentes de capital norteamericano y la oferta, más visible, de Lappí, por encima de los 2.000.

Desde la presidencia, José María del Nido Carrasco marca línea roja. El club, asegura, no contempla la entrada de un socio inversor sin control efectivo del accionariado, evitando así fórmulas híbridas ya vistas en otros clubes como el Atlético de Madrid. El mensaje es claro: se vende todo o nada.

En ese contexto, Antonio Lappí ha sido el único aspirante que ha dado un paso al frente sin esconderse.

La Tercera Vía no se baja y contraataca

Tras la última junta, la dupla Lappí-Quintero cifró su propuesta en 320 millones de euros a las grandes familias del sevillismo, mientras el abogado Alberto Pérez-Solano explora otras vías con fondos estadounidenses. Una carrera de fondo en la que la transparencia no siempre corre al mismo ritmo que las negociaciones.

El pulso se libra también en el terreno mediático. Desde el entorno del consejo se multiplican las filtraciones para desacreditar alternativas, incluso aireando viejos episodios como el rechazo de Lappí a un cargo de vicepresidente en abril pasado.

En Nervión, la venta avanza, pero el ruido amenaza con tapar el verdadero partido: quién manda y a qué precio.

Due Diligence en marcha en Nervión

La venta del Sevilla FC gira hoy alrededor de dos palabras que lo condicionan todo: Due Diligence (Diligencia Debida). Ese examen minucioso es la llave que mantiene el candado cerrado, pese al interés de varios fondos, por hacerse con la mayoría accionarial. Nadie moverá ficha sin conocer hasta el último detalle de la salud financiera, legal y estructural del club.

El proceso entra en su tramo decisivo y apunta a mediados de enero como fecha de resolución, aunque no se descarta una prórroga si el comprador pide más tiempo y el vendedor lo concede.

Superado ese filtro, llegará la fase del LSPA (Contrato de Compraventa con Fecha Límite de Cierre) donde ya existe un esqueleto económico definido: pago a los accionistas, inyección posterior de capital y control total de la gestión.

Con Goldman Sachs como actor silencioso pero determinante, los actuales propietarios calibran el beneficio y el riesgo de una decisión irreversible. El nuevo dueño deberá activar una ampliación de capital cercana a los 100 millones de euros para sostener la estructura del club.