El centrocampista catalán lleva solo cinco partidos esta temporada pero su reencuentro con el nuevo entrenador abre una oportunidad real de recuperar protagonismo en el tramo decisivo
La llegada de Luis García Plaza al Sevilla FC tiene una lectura inesperada en el vestuario nervionense. El nuevo entrenador trae consigo una conexión directa con uno de los futbolistas más ignorados de la plantilla en los últimos tiempos: Joan Jordán. El centrocampista catalán lleva apenas 5 partidos esta temporada, 3 en LaLiga y 2 en Copa, y ha estado en la rampa de salida durante los dos últimos mercados sin que se concretara su salida. Sin embargo, la llegada de García Plaza le abre una puerta que llevaba meses cerrada. Es el único técnico que le ha tenido bajo su tutela en los últimos años y que incluso le quiso fichar expresamente para su Alavés en el verano de 2024.
García Plaza ya quiso a Jordán en el Alavés
El vínculo entre ambos no es nuevo. En los últimos días del mercado de verano de 2024, Luis García Plaza, entonces entrenador del Alavés, impulsó el fichaje de Jordán para su equipo. El Sevilla debió pagar buena parte del contrato y liberar espacio salarial para los últimos retoques de Víctor Orta en el mercado. El técnico madrileño veía en el mediocentro el perfil que su Alavés necesitaba: pausa, orden y criterio en un equipo lleno de fuerza y jugadores batalladores. Le dio minutos en 9 partidos oficiales, alternando titularidades con suplencias. La confianza plena no llegó a consolidarse porque Jordán aterrizó tarde y sin ritmo competitivo. Fue paradójicamente Eduardo Coudet, su sucesor en el banquillo babazorro tras el despido de García Plaza en diciembre de 2024, quien aprovechó ese trabajo previo para sacar la mejor versión del catalán en los últimos años.
El Sevilla necesita lo que Jordán puede dar
La llegada de García Plaza a Nervión llega en un momento en que el Sevilla está a 3 puntos del descenso con 9 partidos por delante. El técnico tiene poco tiempo para ensamblar un equipo y una idea, y en ese contexto Jordán representa una pieza conocida y de confianza. El catalán es un mediocentro organizador, exactamente el perfil que le falta a un conjunto que carece de fútbol con pausa. Su veteranía y su capacidad para ordenar el juego desde dentro son activos reales en un tramo de temporada en que cada punto vale lo que no está escrito.
En el primer partido ante el Oviedo, García Plaza no podrá contar con Agoumé por acumulación de amarillas. Esa baja abre espacio en el centro del campo y Jordán puede entrar tanto en un esquema de tres centrocampistas como en uno de dos delanteros. Si no es de inicio, puede aportar desde el banquillo la experiencia y la veteranía que Almeyda nunca terminó de aprovechar pese a mantener al jugador en la plantilla.
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La última oportunidad de cerrar el círculo con dignidad
Joan Jordán no quiere cerrar su etapa en el Sevilla de este modo. Su contrato vence el próximo verano y el club intentará de nuevo darle salida, aunque el jugador no vio con buenos ojos las propuestas anteriores por la importancia económica de su contrato. La única salida anticipada posible pasaría por un acuerdo con una liquidación pactada, algo que tampoco parece probable a corto plazo.
La llegada de un técnico que le conoce y que le pidió expresamente para su plantilla es la señal más clara de que al menos habrá conversación y oportunidad real de jugar. La última experiencia con un conocido fue con José Luis Mendilibar, considerado su padre deportivo, y tampoco salió del todo bien. Este es el penúltimo tren de Jordán en el Sevilla. Y también su última oportunidad real de reencontrarse consigo mismo antes de cerrar una etapa que merece un final mejor que el que se le estaba preparando.





