Los hermanos Ramos aterrizan en Sevilla

Periodista Deportivo |

El camero llega a Nervión acompañado de su hermano René y Julio Senn, su abogado. Los inversionistas escucharán su propuesta.

Lo que nació como un susurro ya se mueve en cifras, despachos y poder real. Sergio Ramos regresa a Sevilla no solo como estandarte emocional, sino como actor principal de una maniobra que aspira a sacudir los cimientos del club y cerrar, de una vez, la cicatriz accionarial que desangra a Nervión.

El defensor pisó el aeropuerto de San Pablo rodeado de su núcleo duro, con su hermano René Ramos y su equipo legal como avanzadilla de una operación tan ambiciosa como delicada. El exjugador del Monterrey confía en tener la capacidad de ser el “salvador” de la entidad hispalense.

La agenda de los accionistas

De momento, Sergio Ramos observa el tablero desde la barrera, consciente de que este tipo de operaciones no admiten gestos impulsivos. Tras encallar la vía del primer fondo estadounidense, el Sevilla se mueve ahora con otro inversor que ha tomado la delantera.

Ese escenario congela cualquier alternativa. Los principales paquetes accionariales, bajo la batuta de Alberto Pérez-Solano, tienen las manos atadas mientras dure el periodo de exclusividad concedido al nuevo fondo.

Ahí aparece la figura de Ramos, arropado por un consorcio inversor dispuesto a poner sobre la mesa una cifra cercana a los 400 millones de euros, deuda incluida. Se trata de una propuesta de enorme calado, la más contundente hasta ahora, con el aliciente de ser ADN sevillista.

Se alarga la incertidumbre

El primer gran aspirante estadounidense se bajó del tren tras hurgar a fondo y poner freno a una oferta que superaba los 3.000 euros por acción. Aun así, Nervión sigue siendo un caramelo: un segundo fondo norteamericano continúa en la carrera, aún en la sombra.

Desde la distancia, la batalla cuerpo a cuerpo entre sevillistas la lideran Sergio Ramos y la conocida Tercera Vía de Antonio Lappí y Fede Quintero.

La clave pasa por saber si las grandes familias están dispuestas a limar asperezas y abrazar un proyecto común con el camero al frente, una opción que apela al sentimiento, pero que exige consensos que el Sevilla lleva años esquivando.